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Rugby made in Ordizia: Lide y Amaia Erbina

©JFS Photography.

“¿Bai?”. La que responde con un si interrogante a la llamada de teléfono es Lide Erbina flamante rookie del año en las World Series de Rugby Seven. Junto a su hermana Amaia acaba de regresar de Kazan donde han tocado con la punta de los dedos la posibilidad de reeditar el sueño olímpico. Se les nota cansadas por el largo viaje y las duras jornadas de entrenamiento. Destilan algo de tristeza cuando recuerdan el partido contra las francesas. “Fue un mazazo. Nunca he salido tan triste de un campo de rugby”, dice Lide como queriendo pasar página. “Es duro pero hay que seguir trabajando. A nosotras nos han enseñado que en el deporte hay que saber perder y ser fuerte para superar esos momentos”, añade mientras juguetea con el móvil en sus manos. Amaia ya cumplió su sueño olímpico en Rio de Janeiro hace tres años y es más práctica: “Al final son 14 minutos y a lo mejor no llegamos frescas porque jugamos  otros cinco partidos en dos días y eso mentalmente es durísimo. Pero lo mejor es no pensar más en eso porque sería como estar fustigándonos todos los días cuando en realidad la moneda podía haber caído de cualquier lado”, comenta mientras piensa en los partidos que tiene que jugar en Ucrania este mismo fin de semana.

Lide Erbina fue nombrada rookie del año en las World Series

Cuando la conversación deriva a Ordizia las caras de cansancio desaparecen como por arte de magia. “Hemos nacido y hemos vivido allí. Siempre nos hemos sentido ordiciarras. Aunque estemos viviendo en Madrid nuestra casa siempre será Ordizia por mucho que viajemos”, se apresura a decir Amaia, la hermana mayor, que a sus veintidós años ya ha visitado una gran cantidad de países repartidos por Europa, América y Oceanía. Lide, a sus 18 años, también sabe lo que es abandonar de forma tan temprana el hogar familiar para cumplir sus sueños. Ser tan joven es  tal vez la causa de parecer que tiene más morriña que su hermana mayor. “Nuestros padres siempre están allí y ahora que estamos viviendo en Madrid volver a casa después de estar cuatro meses fuera y viajando por todo el mundo es una sensación de lo más agradable porque siempre te reciben con los brazos abiertos y porque saben que nuestro corazón siempre estará allí”.

El hecho de que las dos hermanas decidieran jugar a rugby no es nada casual. Al contrario, estaban destinadas a practicar un deporte al que el aita Iñaki ya había jugado en el Ordizia durante sus años mozos lo mismo que hicieron los hermanos de la ama Pilar (Axio y Aitor). El primero fue el entrenador que llevó al club a levantar su primera Copa del Rey  y el segundo fue presidente de la entidad durante varios años. “Mi ama iba a ver los partidos de sus hermanos y allí conoció a mi aita”, apunta Amaia. A lo que apostilla Lide: “El rugby en nuestras vidas ha hecho un gran trabajo”. La rookie del año en las World Series, sin embargo, tuvo la ocurrencia  de empezar su actividad deportiva en el baloncesto. “Nunca me he arrepentido de eso porque en mi casa siempre hemos sido todos muy deportistas. La verdad es que me enganché al baloncesto”. Eso sí, cuando lo abandonó y se decantó por el rugby hizo feliz a toda la familia. “Fue una gran alegría sobre todo para mi aita porque sus tres hijos íbamos a disfrutar del rugby tanto como lo había hecho él”.  

Fiji’s Asinate Savu charges through the Spain defense for a try on day two of the HSBC World Rugby Women’s Sevens Series in Kitakyushu on 21 April, 2019. Photo credit: Mike Lee – KLC fotos for World Rugby

Beñat, el hermano mayor, también pertenece el Ordizia. “Tiene dos años más que yo –señala Amaia- y ya jugaba con él a rugby cuando tenía tres años. Lo que pasa es que ahora está priorizando su vida laboral como ingeniero y por eso estas últimas temporadas juega principalmente en el segundo equipo aunque a veces también está con el de División de Honor”. Las dos leonas estudiaron en el colegio Urdaneta de Ordizia y pese al ajetreo que supone ser una jugadora de rugby de élite ambas tienen entre ceja y ceja acabar una carrera por lo que les pueda deparar el futuro. Lide empezó este año Filología Hispánica. “Hice el primer cuatrimestre bien pero como no estaba muy a gusto con lo que estaba estudiando lo dejé pero para el próximo curso ya estoy matriculada en INEF”. Amaia, por su parte, ya está en tercero de Filología Inglesa “lo que pasa en que no me matriculo nunca de todas las asignaturas para compaginar mis estudios con la selección porque los exámenes suelen coincidir con las concentraciones así que lo mejor es ir poco a poco”.

Las dos hermanas disfrutan evocando Ordizia, sus costumbres y, sobre todo, su vida en familia. “En nuestra casa desde pequeños siempre hemos hablado en euskera aunque ahora hablo más en castellano por eso de estar mucho tiempo fuera de casa pero con mis aitas, sobre todo con mi ama, y con mis amigas siempre hablo en euskera”, comenta Lide. Su hermana también recuerda con cierta nostalgia su infancia en el pueblo. Amaia explica cómo ha ido evolucionado el rugby en Ordizia donde por su escuela han pasado “muchísimos” niños de los cuales algunos de ellos han llegado a jugar en División de Honor e  incluso con la selección como los hermanos Goia, Julen y Oier, o Imanol Aldanondo.

Al echar la vista atrás las dos hermanas cuentan los esfuerzos que han tenido que realizar para llegar a la élite. Se nota que son dos jóvenes luchadoras capaces de enfrentarse a cualquier situación por mi adversa que sea. Puro ADN de las mujeres del Goierri. Amaia abandonó el domicilio familiar a los 17 años. Antes su padre le marcó el camino a seguir. Si quería ir a los juegos de Río de Janeiro la clave consistía en tres cosas que se resumen en una: esfuerzo, esfuerzo y después más esfuerzo. “Todo ocurrió en plena adolescencia. Me tuve que poner las pilas porque en Ordizia no tenía ninguna compañera con la que entrenar y gracias a la importantísima ayuda de mis padres pude encauzar mi trayectoria”. Y es que, tal y como reconoce la hermana mayor, a esa edad eres una “cría” que a lo mejor te apetece más “ir de fiesta” o estar un domingo por la mañana con los amigos antes que ir a entrenar sola. En muchas ocasiones esas dudas derivaron en broncas familiares. Ahora no se arrepiente de los sacrificios que tuvo que hacer. “Siempre daré las gracias a mis aitas por la caña que me metieron esos días. Eso ayudó a que ahora, a los 22 años, haya madurado mucho más rápido que una persona normal porque al final aprendes a gestionar el descanso y a ser más profesional. Todo lo que he logrado es a base de aprendizaje y disciplina”. 

Spain’s Lide Erbina scores a try against Canada on day one of the HSBC World Rugby Women’s Sevens Series in Kitakyushu on 20 April, 2019. Photo credit: Mike Lee – KLC fotos for World Rugby

A Lide le ocurrió algo parecido. El ejemplo de su hermana y la indisimulada admiración que tiene hacia ella hicieron en resto. “Vi lo que consiguió  entrenando sola y sin ayudas. De ella aprendí que había que sacrificar tu vida personal para enfocarla al deporte. Fui testigo de los momentos malos que pasó. Nadie entendía  por qué dedicaba tantas horas a un deporte sin obtener ninguna recompensa”. En este punto emerge de nuevo la figura de los padres siempre muy presente en las dos hermanas. “Sin su apoyo incondicional estoy segura de que no habríamos podido llegar tan lejos”.

Para una adolecente de 16 años ausentarse de las fiestas del pueblo para ir a entrenar es algo que no se olvida fácilmente. Eso le ocurrió a Amaia cuando ya tenía preparado su disfraz para lucirlo por las calles de Ordizia junto a su cuadrilla en las fiestas de Santa Ana en pleno mes de julio. “Estaba emocionadísima porque llegaban las fiestas y de repente me llaman para ir a una concentración de la sub-18. Ahí te das cuenta de que tienes que sacrificar tu vida de chica adolescente si quieres llegar a la élite. Podía haber aplazado todo, vivir mi vida de joven y hacer todo lo que hacen los chicos de mi edad y pensar que ya llegaré algún día a la élite. Pero ya sabía los que quería y que me iba a arrepentir el resto de mi vida si no me esforzaba”.

Tras aparcar el baloncesto Lide militó dos años en el Ordizia. “En el segundo ya empecé a jugar con las sub-18  de seven y en la absoluta con la del XV y fue pensando en prepárame lo mejor posible porque mi objetivo era entrar en la selección absoluta de seven”. A la menor de las Erbina empezó a ocurrirle algo que ya le resultaba familiar. “El segundo año, para llegar a ser profesional, entrenaba sola todos los días incluidos los fines de semana. Enseguida me di cuenta de que en Ordizia no iba a lograr lo que querría ni dar pasos adelante en mi formación como jugadora de rugby así que vine a Madrid. Aquí  tengo todas las ayudas, no tengo que viajar para las concentraciones y además mi hermana está conmigo. Era una oportunidad que no podía dejar pasar”. Amaia sonríe por las muestras de cariño de su hermana y asiente con la cabeza. “En Madrid está el grupo de trabajo y las instalaciones deportivas. La mayoría de las chicas viven aquí.  Lo mismo ocurre con los preparadores físicos. Cuando nos  concentramos estamos todas juntas pero cuando no tenemos torneos a la vista cada una está en su casa. Entonces el grupo de unas quince  que estamos en Madrid entrenamos juntas pero la que está en su casa en Barcelona, en Euskadi o donde sea tiene que entrenar sola y eso es muy diferente. Cuando llevas unos años ya sabes más o menos como tienes que entrenar pero cuando llevas unos meses que se has asomado un poco a la selección entonces necesitas más ayuda”.  

Fruto de este trabajo y esa ambición fue la elección de Lide como rookie del año en las World Series. “Fue una inmensa alegría que pudiera acabar así la temporada. ¡Imagínate!, era mi primer año en las World Series. Llevaba años viendo por televisión en el sofá de mi casa  los partidos de las leonas y que de repente, cuando llevo sólo un año, te dan el premio a la mejor debutante. Es que no me lo podía ni imaginar”. Los éxitos deportivos de las dos hermanas les han llevado a conocer muchos países pero las dos coinciden en que Australia es su destino favorito. Eso sí, les queda por conocer Nueva Zelanda país al que si la fortuna les sonríe como hasta ahora conocerán el próximo año porque en Hamilton se disputarán partidos de las World Series.

Las proezas deportivas de las leonas hace tiempo que no pasan desapercibidas en los medios de comunicación. Amaia explica que la participación del seven de chicas que los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro dio a este deporte una visibilidad que hasta entonces apenas tenía. “Muchísimas niñas vieron lo que era el rugby y, no sólo eso, sino también cómo lo vivíamos, cómo nos sacrificábamos o cómo nos apoyábamos las unas a las otras en el campo. Verlo en televisión también hizo que la gente se animara a probar este deporte y que las chicas que sólo veían el rugby como una diversión quisieran llegar también a disputar unos Juegos. Conseguimos encender esa chispa de curiosidad y de ambición y dar a conocer el significado de lo que es ser una leona y de poder formar parte de esta familia”. 

Spain celebrate the cup quarter final win against Australia on day two of the HSBC World Rugby Women’s Sevens Series at Stade Aguilera in Biarritz on 16 June, 2019. Photo credit: Mike Lee – KLC fotos for World Rugby

Esa visibilidad de la que habla Amaia ha hecho que hasta la reina Doña Letizia se haya acercado hasta la Ciudad Universitaria para saber cómo trabajan las leonas. “Ya le conocí en el aeropuerto el día que viajábamos a los juegos de Río. Tengo que decir que es un honor que una persona tan importante para el país se haya acercado a vernos a nuestra oficina de trabajo a vernos entrenar y a darnos su apoyo. Fue un detalle muy bonito y todas  agradecimos fuera tan cercana. Y es que con este tipo de cosas te sientes valorada”, espeta Amaia.

Respecto a sus proyectos de futuro ninguna de las dos renuncia al sueño olímpico. Son aún muy jóvenes. A corto y medio plazo tienen las World Series del próximo años donde deberán luchar otra vez para mantener la categoría para seguir compitiendo con las mejores. Lide desea enfrentarse a su jugadora favorita Portia Woodman, una neozelandesa a la que sigue en Instagram con la que “flipa” cuando la ve jugar: Es un portento físico que corre, placa y hace todo bien lo que ocurre es que este años no he podido jugar contra ella porque estaba lesionada”. Hasta en eso coincide Amaia con su hermana. “Portia es una tía muy completa, las más rápida de las World Series. Yo sí he jugado contra ella y te aseguro que es muy difícil de parar”

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