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La envenenada herencia de Hansen

©FeRugby.

La herencia recibida por el nuevo presidente de la Federación Española de Rugby (FER), Juan Carlos Martín, es lo más parecido a una mochila llena de piedras. Han pasado dos semanas desde que barriera en las elecciones del pasado 30 de julio y las decisiones adoptadas por los antiguos dirigentes ya se le han hecho bola. Le va a costar digerirlas. El Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) ha estimado en parte el recurso del club Alcobendas contra la decisión de multarle con 30.000 euros y descenderle de categoría por lo que, en teoría, el equipo madrileño podría regresar a División de Honor la próxima temporada. Con esta resolución queda en el aire saber el número de equipos que puedan disputar la competición liguera: Doce (como está previsto) o trece si Alcobendas y la FER llegan a un acuerdo o si prospera el recurso del Gernika que le devolvería a la elite del rugby y descendería de nuevo a los madrileños. 

La envenenada decisión del TAD  podría afectar también a la final de Copa prevista para el próximo 25 de septiembre, puesto que Alcobendas perdió en los despachos la posibilidad de disputarla en favor del Ciencias de Sevilla. Lo único claro en todo este asunto es que el rival de cualquiera de ellos son los vallisoletanos de El Salvador, equipo en el que militó y presidió el actual presidente de la FER, asi que cualquier decisión que adopte al respecto será mirada con lupa. La duda surge porque nadie ha planteado la posibilidad de que los madrileños fueran excluidos por alineación indebida, y si lo hicieran ahora su reivindicación sería extemporánea. 

El embrollo al que se enfrentan los nuevos dirigentes tiene su origen en la falsificación del pasaporte del jugador sudafricano Gavin van den Berg que tuvo como consecuencia más grave la exclusión de España de la próxima Copa del Mundo a celebrar en Francia el próximo año . Lo que los jugadores lograron en el campo, se convirtió en una gran frustración también para los aficionados por los tejemanejes de unos y otros. La FER se empleó entonces a fondo para castigar a Alcobendas. Denunció al club porque entendía que era el responsable de la falsificación de los documentos que otorgaban a Van den Berg la “F” de jugador en formación y la cosa acabó con la ya sabida sanción económica y el descenso de categoría.

Ante la nula asunción de responsabilidades por parte de los antiguos dirigentes de la FER, las siguientes piezas a cazar fueron cuatro miembros del club madrileño: José Ignacio Inchausti y Fernando Díaz (entrenadores), Jano Cherr (jugador) y David Abellán (manager). Los tres primeros asumieron por escrito su participación en la falsificación del documento, así que su sanción fue la de inhabilitarles durante cinco años y la imposición de una multa de 3.000 euros. Todos recurrieron la resolución del Comité Nacional de Disciplina Deportiva (CNDD) de la FER y el Comité de Apelación solo mostró cierta benevolencia con Cherr a quién redujo su sanción a la mitad. No creyó en su arrepentimiento “espontáneo”, pero sí admitió que el jugador había aportado documentos a la causa que acreditaban “extremos trascendentes de infracciones cometidas por otro”. En cualquier caso, ese perdón a medias le impide jugar con cualquier equipo la próxima temporada tanto dentro como fuera de España.

El caso de Abellán resulta curioso. La FER no le imputó ninguna responsabilidad en el amaño de la documentación de Van der Berg, sin embargo la Fiscalía Provincial de Madrid le incluye en su denuncia por un delito de falsificación de documento oficial junto a Inchausti, Díez y Cherr. Ahora un juez tendrá que decidir si archiva o admite a trámite la denuncia en la que hasta ahora no hay nadie investigado (imputado). Si el instructor opta por seguir adelante con la investigación, el peor escenario que se presenta a los cuatro denunciados es que acaben sentándose en el banquillo de los acusados. Antes, no obstante, la cosa puede concluir en un sobreseimiento o bien en un pacto entre las partes. 

Para entender bien la resolución del TAD es necesario fijarse en que la denuncia de la FER se limitó a la responsabilidad de Alcobendas en la falsificación del pasaporte del jugador sudafricano. Cabe preguntarse ahora por qué no lo hizo también por alineación indebida. El TAD es contundente a la hora de referirse a las resoluciones dictadas contra el club madrileño porque entiende que para justificar su sanción se aplicó un precepto de forma “indebida” e “infundada”. El Tribunal Administrativo del Deporte explica que se atribuye al club madrileño una responsabilidad en este asunto de “manera genérica y automática como si cualquier acto en cualquier circunstancia de un empleado o dependiente de un club fuera responsabilidad de éste”.

El TAD no se olvida de que el expediente sancionador incluye la confesión inculpatoria de los “autores materiales” de la falsificación de los documentos de Van den Berg y que, a su vez, excluye “expresamente” de cualquier tipo de responsabilidad al propio club.  La resolución no llega a entrar en el fondo del asunto, esto es, en el amaño que permitió al  sudafricano jugar como jugador en formación desde la sexta jornada de la pasada Liga. Se limita a señalar que el artículo del Reglamento de Partidos y Competiciones que sirvió para sancionar a Alcobendas no está contemplada en la norma sancionadora que se aplicó y que en ausencia de dicha norma “nos encontraremos ante un supuesto de atipicidad, lo que a su   vez conllevará la ausencia de responsabilidad sancionable”. Por tanto, a fecha 12 de agosto, de 2022 si así lo quiere, Alcobendas es equipo de División de Honor. Cuestión distinta es que por motivos económicos o deportivos renuncie a regresar a la élite del rugby y seguir con su plan renove después de que la mayoría de sus figuras optaran por abandonar el club. 

El embrollo jurídico se puede liar aun más porque el TAD solo ha dado hasta ahora respuesta a Alcobendas por el tema de la falsificación de documentos, Pero hay más implicados en todo este asunto de forma directa o indirecta. Por ejemplo, el Gernika presentó ante la FER un recurso por alineación indebida del Alcobendas que fue desestimado. ¿Por qué lo hicieron solo ellos y no otros clubes? Muy sencillo. Los vascos descendieron de categoría porque quedaron los últimos. Ahora bien, si el TAD atiende ahora sus argumentos su puesto en la tabla clasificatoria sería el de penúltimo, lo que le hubiera dado la posibilidad de jugarse la permanencia con los asturianos del Pasek Belenos que, de rebote, se vieron favorecidos por las distintas decisiones adoptadas por el ex dirigentes de la FER para jugar en División de Honor la próxima temporada. 

El Gernika arguye que el artículo 33 del Reglamento de Partidos y Competiciones establece que en los casos de alineación indebida al club infractor se le da por perdido el partido por 21-0, salvo que el equipo no infractor hubiera conseguido una victoria superior. En términos clasificatorios, al margen de las multas previstas para estos casos, la sanción otorga cinco puntos a ganador y cero al infractor, a quien además se le restan dos puntos en la clasificación. Si el TAD rechaza los argumentos del equipo basurde la situación queda como está, es decir, los vascos cerrarían la clasificación con 18 puntos. Ahora bien, si se aplica el factor corrector que arguyen desde la jornada sexta, la primera que Van den Berg juega con la “F”, los vascos serían penúltimos con 22 puntos y con opción a jugarse la permanencia y el Alcobendas se quedaría con cinco, lo que supondría de nuevo su descenso a División de Honor B.   

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