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Inglaterra sufrió para ganar la Copa de Otoño ante una talentosa Francia en la prórroga

©INPHO/Billy Stickland

Inglaterra ganó a Francia (22-19) la final de la Copa de Otoño de Rugby en la prórroga con una patada de Owen Farrell, que antes había perdonado dos veces. Los ingleses desplegaron un juego muy simple abusando de las patadas a la caja y del kicking game para buscar el fallo de los rivales.

Francia se plantó en Twickenham con un equipo plagado de caras nuevas y talento joven porque la FFR había firmado un acuerdo con la NLR para que solo permitía convocar tres partidos a cada jugador. Y Galthie echó mano de los jóvenes talentos del rugby galo, campeones del mundo Sub-20 en muchos casos, y alguno de los que ya se ha asomado a la selección.

Los ingleses empezaron presionando a los galos en su campo, pero Dulin realizó un partido impecable como zaguero sin error y con mejor manos que pies. Francia atacaba con descaro y en una de esas jugadas Dulin apoyaba el primer ensayo después de una gran ruptura del apertura Jalibert. El descaro de los jóvenes galos dominaba a una Inglaterra que alineaba a dos aperturas (Ford y Farrell) para saturar el partido de Up & Unders. Al descanso se llegó con 6-13.

En la segunda parte el XV de la rosa puso más presión, pero los franceses aguantaban el bombardeo aéreo. Los ingleses restaban a base golpes y con un ensayo en la última jugada de Cowen-Dickie que premiaba el empuje del pack inglés ante la esforzada defensa francesa. El partido se iba a la prórroga.

Y en la prórroga Inglaterra demostró más oficio, llevó el partido a campo rival y dispuso de dos ocasiones para acabarlo. La primera, en el primer tiempo de la prolongación, terminó con una patada de Farrel que golpeó en un poste. La segunda, ya en la segunda parte de la prórroga, acabó dentro y le dio el título de esta Copa de Otoño a los ingleses (22-19).

Sin embargo, las sensaciones del partido son favorables al descaro y talento de los franceses, dejando en muy mal lugar a Eddie Jones y su rácano planteamiento con una Inglaterra superior, a priori, a una joven Francia que llegó sin complejos a Twickenham.

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