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Internacional

Bastareaud, un adiós a la francesa

©INPHO/Ryan Byrne for 6 Nations.

Mathieu Bastareaud lo ha sido todo en Francia en el mundo del rugby, pero a sus 30 años ha dado un portazo a todos los que aún confiaban en él y se ha despedido a la francesa. Resulta difícil de imaginar quién tuvo el valor de decirle a la cara que no iba a acudir con Les Bleus a la Copa del Mundo de Japón el próximo mes de septiembre. Es más verosímil pensar que el responsable de hacerlo lo hizo guardando una imaginaria distancia de seguridad. Su actitud cara al público, sin embargo, ha sido muy correcta. “El camino no ha sido fácil, pero usar esta camiseta que representa a mi país, a mi familia ha sido un orgullo. Estoy feliz de haber logrado el sueño de este niño. ¡La página azul se está cerrando! ¡Buena suerte a los amigos por este hermoso evento que les espera!”, tuiteó. También ha decidido abandonar su país para enrolarse en un equipo de rugby neoyorkino dentro de unos meses. Muy parecida ha sido la reacción de su coetáneo Morgan Parra. Entre ambos suman 125 caps  (71 y 54, respectivamente). El medio de melé de Clermont se ha tomado también la decisión de Jacques Brunel  de una forma deportiva. Sin levantar la voz. Y eso que fue titular en el último VI Naciones.  

El todavía centro del Toulon levantó grandes expectativas al comienzo de su carrera. Con sus 182 centímetros y 120 kilos de peso poseía la planta y la potencia de un jugador maorí. Tenía un parecido anatómico asombroso con Ma´a Nonu con quien durante tres años formó una pareja de centros en el Toulon temida en Francia. Hasta entonces los miembros de la línea de tres cuartos eras rápidos, ágiles y con buenas manos. Los más recordados en su país eran los que dieron nombre y esplendor a lo que vino a conocerse como el rugby champagne.  Los hermanos André y Guy Boniface, los bonis, dos magníficos centros de Mont de Marsan de los años cincuenta o los Serge Blanco (zaguero) y Philipe Sella (centro) en la década de los ochenta. 

La carrera de Bastareaud fue meteórica. Nació el 17 de septiembre de 1998 en Cretéil, una ciudad que forma parte del área metropolitana de París. Comenzó a jugar en las categorías inferiores del Creteil Rugby y de allí pasó al SU Massy de la tercera regional. Ya apuntaba maneras cuando le fichó Stade Francais tras haber pasado por todas las categorías inferiores de la selección francesa. Su debut con Les Bleus fue en la edición del VI Naciones de 2009 contra Gales. A partir de ahí su vida deportiva creció al ritmo de su cuenta corriente en el banco, es decir, a toda prisa. 

La razón de que se le conozca dentro del rugby como un tipo problemático no sólo se debe a su indomable carácter sino a circunstancias un tanto extrañas que le han ocurrido en su vida personal y que han tenido repercusión mediática y han marcado su trayectoria deportiva. El primer incidente ocurrió durante una gira de veraniega de Francia por tierras de Australia y Nueva Zelanda.  Bastareaud se vio obligado a regresar a su país antes de tiempo por haber sufrido unas heridas en el rostro. La versión que dio a la policía fue que “cuatro o cinco hombres” le habían atacado por la espalda cuando regresaba a su hotel en Wellington tras una salida nocturna. 

La historia de que alguien se atreviera a atacar a un armario como Bastareaud en un país donde la delincuencia apenas existe no acababa de cuadrar a los agentes. Así que tras visionar las imágenes de una cámara de seguridad los agentes pudieron comprobar cómo el jugador francés regresó ileso a su hotel pasadas las cinco de la madrugada y en compañía de varias personas más. Decaída la versión inicial por la evidencia de las pruebas policiales decidió modificar el relato de los hechos que ya parecieron más verosímiles. Así que declaró que tras regresar ebrio al hotel se tropezó con una mesa en su habitación y que optó por mentir para que su conducta no fuera sancionada por el seleccionador francés.

La cosa no terminó ahí. Quedaba por intervenir la diplomacia porque la denuncia motivó que los medios de comunicación especularan sobre la seguridad de un país que dos años después iba a organizar la Copa del Mundo de Rugby y que al mismo tiempo apostaba por convertirse en un destino turístico prioritario. John Key, el primer ministro de Nueva Zelanda, se vio obligado a pedir disculpas de manera oficial pero, al conocerse el trasfondo de la historia, fue el entonces primer ministro francés François Fillon el que no tuvo más remedio que dar la cara entonar el mea culpa en nombre del ejecutivo galo.       

EDINBURGH, SCOTLAND – OCTOBER 20: Hamish Watson of Edinburgh Rugby is tackled by Mathieu Bastareaud of Toulon during the Champions Cup match between Edinburgh Rugby and Toulon at Murrayfield Stadium on October 20, 2018 in Edinburgh, United Kingdom. (Photo by Mark Runnacles/Getty Images)

Todo parecía ir excesivamente rápido para un chaval de 20 años nacido en una familia de origen antillano y de profundas convicciones religiosas. Tal vez la timidez de la que hablan algunos de sus compañeros  fue lo que hizo que Bastareaud intentara suicidarse arrojándose al río Sena. La Federación Francesa de Rugby no quiso ser muy severa. Todo se saldó con una suspensión sin jugar de tres meses al tiempo que le impuso la obligación de realizar trabajos comunitarios. Durante casi cien días, tiempo durante el cual también se sometió a un tratamiento psiquiátrico, recorrió varias provincias donde enseñó a jugar al rugby a los niños. ”Nunca en mi vida había sufrido tanta vergüenza. Todavía pienso en todo lo que pasó pero por suerte la angustia ha desaparecido. En este momento sólo quiero concentrarme en el rugby”, dijo Bastareaud.    

En 2010, tras su brillante actuación antes Escocia en Murryfield con dos ensayos, incluidos el periódico The Telegraph se aventuró a decir que Bastareaud iba a ser el dominador durante los próximos diez años en la línea de tres cuatros lo mismo que lo había sido el irlandés  Brian O´Driscoll en la década anterior. Casi nada. Los problemas económicos del Stade Francais facilitó en 2011 su llegada al Toulon, propiedad de Mourad Boudjellal, el hijo de un camionero que se hizo millonario en Francia gracias a su negocio con una editorial de comics llamada Soleil Productions. El polémico presidente tiró de talonario y comenzó a fichar para su club a estrellas del rugby que van desde Jonny Wilkinson a Tana Umaga pasando por Byan Habana o el argentino Fernández Lobbe.  El curriculum deportivo de Bastareaud fue engordando poco a poco. En mayo de 2013 fue nombrado mejor jugador en la final de la Copa Heineken (el equivalente a la champions league en fútbol) en el partido que derrotaron a Clermont por un solo punto (16-15).

Mientras que en su club era indiscutible, en la selección comenzó a pagar los platos rotos por la abultada derrota de Francia frente a Nueva Zelanda en los cuartos de final de la Copa del Mundo de 2015 por 62-13. Las lesiones y su baja forma motivaron que durante dos años realizara una especie de travesía del desierto en el rugby internacional. Nadie jamás cuestionó su calidad o sus facultades para ser una figura. Sí en cambio su carácter displicente y egocentrista en un deporte donde los valores del juego equipo son sagrados. Al final. con Toulon lo ganó todo:Tres campeonatos de Europa y dos ligas.

Su estrella empezó a apagarse poco a poco aún siendo joven para la práctica del rugby. Y otra vez por motivos extradeportivos. Al término de un partido contra el equipo italiano de Treviso al ex internacional francés no se le ocurrió otra cosa que llamar “jodido maricón” al segunda línea italiano Sebastian Negri. A pesar de sus rápidas disculpas tras reconocer que “me siento sinceramente muy afectado por las personas a las que haya podio herir”, lo cierto es que le cayeron tres partidos de sanción. Uno de ellos  fue el partido inaugural de su selección en la edición del VI Naciones correspondiente a 2018. Regresó al XV del gallo dos semanas más tarde con un triunfo ante Italia y en el siguiente partido contra Gales fue su bautismo de fuego como capitán de Les Bleus. Sin embargo, ese año Francia quedó cuarta tras perder contra Inglaterra, Gales e Irlanda y la prensa fue muy dura con Bastareaud.

El resto de la historia del rey del rugby que nunca pudo reinar ya es más conocida. A su anuncio de ir en diciembre de este año a probar fortuna durante un año en Estados Unidos con el Rugby United New York en la Major League Rugby se unió el pasado 19 de junio su intención de abandonar para siempre la selección francesa una vez que pudo comprobar de primera mano que su nombre no figuraba ni siquiera entre los suplentes de la lista con 37 nombres que había elaborado Brunel.

1 comentario

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    Elías

    25 junio, 2019 en 3:45 pm

    Nació en 1988

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