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6 Naciones

Inglaterra e Irlanda son favoritas, Francia divierte y Escocia pinta bien

Arranca el 6 Naciones más heterodoxo de la historia. Sin público en las gradas y con la sensación permanente de que todo puede saltar por los aires en cualquier momento por culpa del coronavirus. De hecho, la disputa del mismo ha generado controversia por el goteo constante de casos que se están produciendo en los clubes de toda Europa.

Competitivamente el torneo llega muy abierto porque ningún equipo comparece en su mejor momento. Incluso, podría decirse que algunos casos atraviesan por un momento complicado como le ocurre a la Gales de Pivac o a una Italia en plena reconversión. Son favoritas por la consistencia de sus equipos Inglaterra e Irlanda, que llega con un grupo cargado de treintañeros que garantizan experiencia y competitividad a corto plazo, pero que vislumbran un futuro incómodo porque no se produce el relevo generacional.

Los ingleses tienen problemas en su primera línea por la baja de Sinclair y las dudas en el 1, pero en segunda y tercera (pese a la baja de Underhill) siguen siendo un equipo abrasivo. Del 9 al 15 seguirán los clásicos: Youngs, Ford, Farrel, May, Watson, Daly… Un equipo fiable cuyo principal problema es el calendario, ya que debe visitar París y Dublín. Los del trébol siguen siendo un equipo muy físico con jugadores muy consolidados, pero con un rugby denso al que se le apagan las luces con rivales que hacen el campo pequeño como los ingleses. Abusarán de las patadas a la caja de Murray y de los garryowen de Sexton y tratarán a sus rivales con sus terceras y sus centros. Al revés que Inglaterra, ellos reciben a franceses e ingleses en el Aviva.

Francia llega de divertir y casi sorprender a los ingleses en la Autum Cup, pero son un equipo muy particular. Un grupo con problemas en los centros con la baja de Vakatawa (Fickou, Arthur Vincent y Barassi parecen poca oferta), demasiado dependientes de Dupont, sobre todo en el arranque sin Ntamack, y con una delantera desequilibrada. Siguen teniendo una segunda línea que no gana partidos y veremos el comportamiento de su primera. Con Galthie parecen más determinados y audaces, un equipo de chispazos que veremos si soporta el cuerpo a cuerpo en la batalla física con ingleses e irlandeses. Hay muchas ganas de ver ganar a Francia por su estilo, pero la realidad es terca y no son favoritos al título sin hablamos con la cabeza y no con el corazón.

Escocia es para muchos el black horse, el outsider. Probablemente se trate del equipo más competitivo que haya tenido Towsend desde que es seleccionador, y eso incluye la evolución táctica del propio técnico, que comenzó apostando por un rugby running caótico y ahora parece haber perfilado mejor su propuesta. Delantera férrea en la que el punto débil es el talonador y el punto fuerte el back five con los Gray en la segunda y tipos consistentes como Ritchie o Hamish Watson en la tercera. En la bisagra, una vez hechas las paces con Finn Russell, parece que será Price su 9, pero es interesante la alternativa de Steele. Y atrás tiene mucho rugby y caras relativamente nuevas e interesantes como Duhan van de Merwe o Jaco van der Walt. A eso se suman clásicos como Maitland, Duncan Taylor y el jugador franquicia atrás, Stuart Hogg. Hay pólvora en el arsenal para divertirnos con Escocia, que además arranca en Twickers y pasará por parís también.

Gales es un equipo bloqueado, plano, gris. Tiene jugadores mayores consistentes, pero a los que los partidos se les hacen muy largos. Y también tiene figuras emergentes como Aaron Wainwright o Josh Adams. El problema parece ser Pivac, enrocado en una indolencia que nada tiene que ver con aquel espíritu fulgurante de los Scarlets. Por nombres, deben competir en los partidos con jugadores que descansan desde hace años en el imaginario del rugby gales como Alun Wyn, Faletau, Tipuric, Lydiate, Jonathan Davies, North, Halfpenny o Liam Williams. A eso se suman tipos como Bell, Navidi o los citados Wainwright y Josh Adams, y hablamos de un grupo notable. Pero las dudas existenciales de Biggar en el 10 y, sobre todo, las de Pivac en el banquillo, no invitan a ser optimistas. Y eso que los huesos duros, ingleses e irlandeses, pasarán por Cardiff.

Ken Owens celebra la victoria galesa en Edimburgo / ©INPHO/Tommy Dickson

Italia está obligada a mirar adelante. A seguir construyendo un rugby que no mire el marcador, especialmente en un año en el que las lesiones les han dejado sin algunos de sus referentes como Minozzi, que  lo ha dejado argumentado fatiga física y mental por la situación que ha generado el coronavirus, o  los lesionados Michele Campagnaro y Jake Polledri, el devastador tercera de Gloucester llamado a comandar a esta Italia. A eso se suma el adiós de  clásicos como Parisse o Giraldhini. Por todo ello, resta pensar en constructivo, como ha hecho Franco Smith, seleccionador italiana, que dará la batuta al joven apertura Paolo Garbisi y reconvertirá a sus otros dos playmakers, Carlo Canna y Tomasso Allan, como 12 y 15 para crear un pasillo de seguridad cargado de talento. Juegan sin presión y seguro que dejan ratos de rugby descarado y divertido.

 

Fermín de la Calle, Periodista en EuroSport, El Confidencial, Revista 22
Si hablas de rugby y periodismo en España tienes que hablar de Fermín de la Calle. Desde su etapa en las páginas del diario As, este andaluz llevaba el rugby del V Naciones, con la complicidad de Relaño, a los hogares españoles.

Llegó tarde al rugby que descubrió en Irlanda donde pagó una factura muy cara en forma de fractura de fémur. Desde entonces el veneno entró en su cuerpo y hoy en día sigue jugando – como tercera reconvertido – en su querido CR. Tres Cantos.

Canal+, Eurosport, Cadena Ser, Diario AS, y un amplio abanico de medios generalistas audiovisuales han reconocido en él la voz más autorizada del rugby español. Su blog ‘Patada a Seguir’ – pionero en España – arrancó en 2007 y desde entonces siempre ha estado metiendo el hombro en iniciativas como la Superibérica, con el programa Hemisferio Rugby junto a Michael Robinson o en las páginas de Revista 22 sin fallo en los 86 números que llevamos.

De la Calle, por su manera de entender el periodismo, siempre ha contado con la información más delicada y comprometedora del oval. Querido y odiado, nunca deja a nadie indiferente. Sin embargo, todos acuden a sus informaciones para ver qué se cuece en los fogones del rugby español. Consultado en innumerables ocasiones por empresas patrocinadoras e instituciones sobre la realidad de nuestro deporte, contactos que bien le podrían haber revertido ingresos económicos notables si los hubiera facturado como consultorías. Altruista y solidario es un exponente de los valores del deporte que ama. Como muestra fue uno de los primeros en remangarse para ayudar a las víctimas del tren de Santiago de Compostela organizando un torneo benéfico.

Su influencia se ve aumentada por su posicionamiento en las RR.SS que son uno de los mejores altavoces del Rugby ya que cuenta con casi 25.000 seguidores que interactúan a propósito de sus informaciones y opiniones.

Durante los últimos años ha librado cruzadas con diferentes dirigentes y representantes, velando por sus convicciones y por lo que él entiende que es el bien común del rugby español. En muchas de ellas le acompañamos.

La estirpe De la Calle perdurará y sus hijos ya recorren los campos de Andalucía con un melón bajo el brazo. Ha sido recientemente nombrado embajador de la marca Canterbury en España y este 2017 podréis verle y escucharle en Movistar+ con el 6 Naciones y en Eurosport con la Liga de División de Honor.

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