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Internacional

Currie Cup, Rugby de muchos quilates

Llega el invierno austral y en Suráfrica comienza la Currie Cup, la liga de rugby que vio la luz por primera vez en la ciudad de Kimberley pocos años después de que Erasmus Jacob encontrase en 1866 a orillas del río Orange una pequeña piedra blanca que resultó ser un diamante de 21,25 quilates. Aunque con interrupciones motivadas en su mayor parte por conflictos bélicos, desde 1889  los equipos representativos de las distintas provincias de un país que ha conseguido dejar atrás sus conflictos raciales y que vio nacer a premios Nobel de color como Nelson Mandela (Paz) o Nadine Gordimer (Literatura) luchan por hacerse con un trofeo legendario que han logrado levantar míticos jugadores que son historia en el rugby mundial. Western Province, que juega sus partidos en Ciudad del Cabo, ostenta el récord de campeonatos (35), seguido de Bulls (Pretoria) con 23 y de Lions (Johanesburgo) con 11. 

Para un surafricano amante del buen rugby como Stacy Duvenage la Currie Cup ha ido perdiendo importancia con el paso de los años debido al exceso de competiciones que hay ahora mismo en Suráfrica. “Tenemos la Varisty Shield (entre universidades), la Gold Cup (entre clubes), el Super Rugby, la Rugby Championship y encima ese año se celebra el mundial”, comenta Duvenage para Revista 22 quien llegó a jugar en dos equipos de Durban como son Berea Rovers y Bearing Man Crusaders casi siempre como primer centro. Este declive de la Carrie Cup obedece también, en su opinión, a que muchas de las estrellas del rugby surafricano están jugando en el invierno austral en otros países como Japón o Inglaterra “y teniendo en cuenta que este año hay Mundial seguro que hay jugadores que están en la lista obligatoria de descansos”. 

Como afirma Duvenage en Suráfrica hay ahora mismo mucha gente que dice “Currie Cup watered down (no tiene en nivel que solía)” porque el interés para los aficionados no existe a menos que su equipo llegue a la final. Se confiesa seguidor de los Sharks de Durban, el último ganador de la competición,  por dos razones: “porque he vivido y jugado allí muchos años y porque siempre ha sido uno de los equipos que jugaba rugby champagne sud african style”. De hecho entre sus jugadores favoritos recuerda a Danie Gerber de la década de los ochenta, a  Rob Louw en los noventa y los hace pocos años retirados Adre Joubert, Jaque Fourie, Bakkies Botha y  Andre Venter. Para Duvenage, que en la actualidad trabaja como entrenador en Barcelona, “seguro” que este año los Sharks se alzan con la Carrie Cup por el “talento” y la “juventud” de sus jugadores y, sobre todo, por su nuevo entrenador: Sean Everitt. Otras razones de peso es que sus principales competidores tienen problemas de distintas índole: “Western Province  financieros, el juego de los Lions ya no es como el de antes y en los Bulls hay muchos jugadores que van a dejar el equipo. Así que seguro ganarán los Sharks”.

El rugby ya había sido inventado más de medio siglo antes de que comenzara la Currie Cup, pero lo británicos tardaron mucho tiempo en que este deporte se hiciera popular en sus colonias  En el caso de Suráfrica estaban más preocupados en despojar de sus tierras a los colonos holandeses (Boers) que habían llegado  antes que ellos que en propagar sus costumbres. En medio de la primera guerra (1880-1881) y la segunda guerra boer ( 1899-1902) nació en la Currie Cup. Pese a su antigüedad en Inglaterra ya en 1874 se había creado una competición copera, la Inter-Hospital Challenge Cup e incluso ya se había disputado en 1879 la primera Calcuta Cup.  Eso no le resta sabor añejo a una competición que en un principio agrupó a cuatro provincias: Western Province (Oeste), Griquiland West, (centro) Transavaal (norte) y Eastern Province (este). 

La primera edición se disputó en Kimberley, una ciudad no sólo famosa por sus diamantes sino por ser la primera urbe del hemisferio sur en contar alumbrado eléctrico en sus calles, y fue organizada por la South African Rugby  Football Board. La competición pasó a llamarse Carrie Cup a partir de 1892.  Fue en recuerdo de Sir Donald Currie, el propietario de Union-Castle Lines, la compañía naviera  a la que pertenecía el Dunottar Castle, el barco que zarpó de Southampton el 9 de junio de 1891  en la que viajaron los jugadores británicos hasta Suráfrica. La idea era donar una copa al equipo que mejor hiciera frente a los entonces conocidos como British Lions. Los de Griqualands West fueron considerados como el mejor rival. Perdieron 3-0. Así  lo dejó escrito el historiador de rugby Paul Dobson : “Ningún equipo venció a los turistas (nombre con el que en Suráfrica se conoce a las giras de los Britihs Lions) en 1891, pero consideraron que Griqualand West había jugado mejor contra ellos, tal vez una decisión diplomática”.  

El propio Dobson, como buen anglosajón, eleva casi a leyenda la vida de Sir Donald Currie. Lo primero que hace es remontarse a sus orígenes escoceses (nacido en Glasgow) pero enterrado en un pueblo de las Tierras Altas de Escocia llamado Fortingal donde, según algún que otro historiador, las legiones con Poncio Pilatos establecieron allí un campamento. En 1872 amplió el radio de actuación de su empresa de vapores Donald Currie & Co hasta Ciudad del Cabo pero hasta 1887 no pisó suelo surafricano. En realidad la primera Currie Cup debe su nombre al cricket. Un año más tarde se entregó el trofeo al equipo africano que mejor hubiera jugado contra la legión extranjera. El modus operandi se repitió luego en el rugby y ya dura casi 130 años. 

El reglamento original de la Currie Cup establecía que se debía disputar en un lugar equidistante de los grandes núcleos de población. De ahí la elección de Kimberley. Más tarde, en 1922, comenzó un sistema de liga con partidos de ida y vuelta donde el ganador era el que ostentaba un mejor balance de victorias y derrotas hasta que en 1939 se jugó la primera final en Newlands entre Transvaal y Western Province.  Hasta 1929 los del Ciudad del Cabo fueron los claros dominadores de una competición interrumpida constantemente tanto por conflictos bélicos internos como por la I y la II Guerra Mundial. De hecho los de la provincia occidental se hicieron con el triunfo en nueve de las primeras diez ediciones. Y no lo hicieron en 1899 porque declinaron participar. Western Province llegó a dominar de tal forma la competición que estuvo 19 años invicto, desde el 12 de septiembre de 1892 hasta el 26 de julio de 1911, con un balance 46 victorias y dos empates con 1002 puntos a favor y sólo 82 en contra. Ya a partir de 1968, cuando la Currie Cup comenzó a celebrarse anualmente, el título fue durante varios años  cosa de tres: Western Province. Griqualands y Transvaal. En 1956 aparecieron los Northern Transvaal (los actuales Bulls) y 20 años más tarde los Free State, (conocidos hoy en día como los Cheethas) con base en Bloemfotein, quienes con el paso el tiempo consiguieron romper una tradición que iba camino de convertirse en centenaria. 

El apartheid y la imposibilidad de competir contra otros equipos en partidos oficiales hizo que durante muchas décadas el rugby surafricano fuera un completo desconocido más allá de sus fronteras. No se tenían noticias de sus jugadores. Sólo rumores de que en Suráfrica había muy buenos equipos. Salvo contadas excepciones y alguna que otra gira conflictiva como la de los cavaliers de Nueva Zelanda y, por supuesto, sin internet, todo se basaba en informaciones poco veraces difíciles de contrastar. 

La llegada del profesionalismo y el destierro del apartheid provocaron que de la noche a la mañana las hazañas de los jugadores surafricanos empezaran a ser conocidas. Se supo que había un tipo llamado Joel Stransky, el mítico apertura que dio vida en la película “Invictus” el hijo de Clint Eastwood, que metía unos drops increíbles y que hacía de bisagra con un medio de melee de nombre impronunciable Joost van der Westhuizen, fallecido hace dos años de esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Una pena que en aquella época el apertura de los Northern Transvaal y de los Springbook Naas Botha hubiera empezado su declive y no se le pudiera ver mucho en Europa. Es, de largo, el jugador que más puntos ha logrado en la Carrie Cup: 1.699.

En las dos últimas décadas la victoria se la han repartido entre los cinco equipos con mayores presupuestos: Western Province, Bulls (antiguos Northern Transvaal), Lions (antiguos Transvaal), Cheethas y los Sharks de Durban, que han sido los últimos en levantar el trofeo. Poco a poco la competición ha ido perdiendo fuelle debido a que este año, por ejemplo, los mejores jugadores miran de reojo a la Copa del Mundo de Japón en septiembre y los internaciones de los Bulls y Sharks llegarán muy cansados por haber tenido que jugar los playoffs por el título en el Super Rugby con sus franquicias hasta finales de junio. 

La federación surafricana de rugby se ha puesto las pilas para que no coincidan en el tiempo todos los eventos deportivos. Así el partido inaugural de este año será el 12 de julio y enfrentará a los Griquas frente a los actuales campeones. Un día más tarde se verán las caras los Golden Lions frente a los Pumas y los Blue Bulls contra Western Province, mientras que Cheethas descansa. La competición acabará el 7 de septiembre, esto es, pocos días antes del comienzo de la Copa del Mundo sin un claro favorito más allá de uno de los cinco ganadores de la mítica copa en ocasiones anteriores.

Para los menos familiarizados con la competición hay que reseñar la existencia de la Currie Cup First Division en la que intervienen ocho equipos. Seis surafricanos –Boland Cavaliers, Border Bulldogs, Griffons, Leopards, Valke y los últimos campeones los Eagles– junto a un conjunto argentino (Jaguares XV) y otro de Namibia (Welwitschias). Los suramericanos ya disputaron entre 2010 y 2013 una competición en Suráfrica DE rango inferior a la Currie Cup First Division como fue la ya extinta Vodaphone Cup. Su papel fue brillante. Dirigidos por Daniel Horcade quedaron invictos en 2011 y de aquel grupo salieron jugadores que en 2015 disputaron la Copa del Mundo en Nueva Zelanda y que ahora tienen la mente puesta en Japón como Nicolás Sánchez, Leonardo Senatore, Juan Imhoff o Ramiro Herrera.

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