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Pedro Montoya, 20 años de: «¡jueguen, jueguen!»

© JCR Foto.

El colegiado vasco, que abandona la escena nacional y la División de Honor tras dos décadas pitando al máximo nivel, analiza la situación del rugby en España

Pedro Montoya pone fin a veinte años arbitrando a nivel nacional. Lejos queda el curso del 2000 en Málaga y aquel primer Irún-Hernani de 1ª Nacional. El colegiado da este paso “no por falta de ilusión, que la mantengo intacta. Lo hago porque creo que debemos mirar a los que vienen por detrás y darles su espacio. Me hace ilusión entregar el testigo a compañeros a los que he ayudado a formarse. Además, los equipos se han cansado de Pedro Montoya seguro”. 

“Lo mejor que me deja el rugby son los compañeros que he ido encontrado por el camino. Gente con la que he compartido campos como árbitros, jugadores, entrenadores, directivos, fotógrafos, periodistas… Gente que ya son parte de mi vida como amigos”, apunta en la charla con Revista 22. Sin embargo, hay algo que también ha sido una motivación para él en estas dos décadas. “Yo era un jugador del montón que no llegué a jugar en grandes escenarios. Arbitrar al máximo nivel me ha permitido dirigir en campos que para mi eran templos como el Pepe Rojo, el Central, el Baldiri Aleu, La Cartuja… Sitios que ha sido un orgullo pisar porque el rugby es mi pasión y estar en ellos es algo muy emocionante”. 

“Los que me conocéis dentro y fuera del campo sabéis que soy Pedro Montoya de lunes a domingo. En el césped y lejos de él. Con mis virtudes y mis defectos. El rugby siempre ha sido mi pasión y pitar un partido siempre es un premio. Nunca lo he entendido como una presión, solo como una responsabilidad. Pero yo me divierto pitando un Sub-16, un partidazo de femenino o un derbi en División de Honor. Es un placer que disfruto porque estoy enamorado de este deporte y el arbitraje es parte de él”, afirma categóricamente. Pedro no cuelga las botas, se retira al País Vasco para seguir ayudando a nivel regional y estará siempre disponible para lo que se le necesite en labores de formación, apoyo, como TMO o en el rol que haga falta. 

La conversación gira hacia la situación de los árbitros en España. El nivel de los jugadores ha subido, especialmente en lo físico, y el del arbitraje parece que va un poco por detrás. Pedro, que no es hombre de poner paños calientes, encara la cuestión frontalmente. “No te voy a mentir, creo que nos harían falta algunos recursos más. El arbitraje a nivel mundial camina a pasos largos y aquí creo que aún avanzamos a pasos cortos. Sin parar y siempre avanzando, pero no a la misma velocidad”. 

El vasco entona el mea culpa al afirmar que “creo que dejamos algo solos a los compañeros que vienen subiendo en todo lo que rodea al prepartido y al postpartido. Nos centramos en incidir en las cuestiones reglamentarias, pero debemos apoyarles más en el tema social para integrarles en el rugby. Además, creo que nos faltan medios con los que empiezan para tener un mejor seguimiento de los árbitros en esas etapas iniciales”. Y concluye ponderando “el compañerismo, que no corporativismo, que hay en el colectivo arbitral en el que todos nos ayudamos y nos alegramos de los éxitos de los compañeros”. 

Entrando ya en materia, hablamos del arbitraje español y la cantidad de cortes en el juego que hay en los partidos. Montoya ofrece su versión del asunto. “Esto es una cuestión de dos, de los jugadores y los árbitros. Cuando comienzas a pitar y ves una indisciplina, las señalas porque no quieres que el infractor salga favorecido. Pero con la experiencia te das cuenta que muchos equipos salen favorecidos cuando pitas esas indisciplinas porque lo que buscan es cortar el ritmo de juego voluntariamente. Es parte de su juego. Y entonces comienzas a no señalarlas, si no interfiere de forma decisiva en la jugada, porque si dejas jugar favoreces la continuidad y al que propone. Eso es algo que también te lo va dando la experiencia. Yo cuando voy a pitar un partido, estudio a los equipos. Miro cómo trabajan en las melés, si ensucian o levantan rápidos los rucks, ves al típico flanker que entra por el lateral… Te haces una composición de lugar de lo que te vas a encontrar. Aunque luego en el partido pitas lo que ves delante”. 

Un problema crucial es el tema de las melés. “Yo me he metido en una melé de pilar, de talonador, de segunda, me he tumbado dentro para ver las inercias, he grabado los agarres… No te puedes imaginar todo lo que hemos llegado a estudiar eso. Es cierto que hay unos tips que pueden ayudarte a saber qué está pasando en la melé, pero al final lo que pasa dentro de la primera línea solo lo saben ellos. Y todos quieren que pites a su favor. Para mi hay una gran diferencia entre la melé británica y la latina, por así decirlo. Los británicos buscan la conquista de la melé. Imponerse sin más, ganarla. El latino además busca someter al rival. Ganarla y condicionarle para las siguientes. Y es ahí donde muchas veces se exceden los límites”, explica Montoya.  

Para este experimentado árbitro, “la clave del rugby es que nos eduquemos juntos árbitros y jugadores. Ellos a nosotros y nosotros a ellos. Los dos somos parte fundamental de este juego. El rugby es un juego, un deporte en el que, para mi, lo importante es que cuando llegues al vestuario al final del partido estés satisfecho de haber participado en ese partido. Así afronto yo los encuentros que dirijo”. 

Pedro acaba realizando un diagnóstico de la salud del arbitraje: “Esto va por rachas. Hay autonomías que trabajan muy bien el tema de la captación y formación de árbitros y otras a las que le cuesta más. Va por años, porque uno siempre piensa primero en ser jugador. Sin embargo, ser árbitro es una alternativa para participar en el juego de otra forma. Yo la recomiendo a niños y clubes”. Y finaliza con buenas noticias: “En el rugby seguimos siendo muy respetuosos con el árbitro tanto fuera como especialmente dentro del campo. Salvo casos puntuales que no merece la pena ni señalar. Por mi experiencia puedo afirmar que el valor del respeto sigue vivo en nuestro deporte y así debe ser”.  Gracias Pedro, nos vemos por los campos. 

Fermín de la Calle, Periodista en EuroSport, El Confidencial, Revista 22
Si hablas de rugby y periodismo en España tienes que hablar de Fermín de la Calle. Desde su etapa en las páginas del diario As, este andaluz llevaba el rugby del V Naciones, con la complicidad de Relaño, a los hogares españoles.

Llegó tarde al rugby que descubrió en Irlanda donde pagó una factura muy cara en forma de fractura de fémur. Desde entonces el veneno entró en su cuerpo y hoy en día sigue jugando – como tercera reconvertido – en su querido CR. Tres Cantos.

Canal+, Eurosport, Cadena Ser, Diario AS, y un amplio abanico de medios generalistas audiovisuales han reconocido en él la voz más autorizada del rugby español. Su blog ‘Patada a Seguir’ – pionero en España – arrancó en 2007 y desde entonces siempre ha estado metiendo el hombro en iniciativas como la Superibérica, con el programa Hemisferio Rugby junto a Michael Robinson o en las páginas de Revista 22 sin fallo en los 86 números que llevamos.

De la Calle, por su manera de entender el periodismo, siempre ha contado con la información más delicada y comprometedora del oval. Querido y odiado, nunca deja a nadie indiferente. Sin embargo, todos acuden a sus informaciones para ver qué se cuece en los fogones del rugby español. Consultado en innumerables ocasiones por empresas patrocinadoras e instituciones sobre la realidad de nuestro deporte, contactos que bien le podrían haber revertido ingresos económicos notables si los hubiera facturado como consultorías. Altruista y solidario es un exponente de los valores del deporte que ama. Como muestra fue uno de los primeros en remangarse para ayudar a las víctimas del tren de Santiago de Compostela organizando un torneo benéfico.

Su influencia se ve aumentada por su posicionamiento en las RR.SS que son uno de los mejores altavoces del Rugby ya que cuenta con casi 25.000 seguidores que interactúan a propósito de sus informaciones y opiniones.

Durante los últimos años ha librado cruzadas con diferentes dirigentes y representantes, velando por sus convicciones y por lo que él entiende que es el bien común del rugby español. En muchas de ellas le acompañamos.

La estirpe De la Calle perdurará y sus hijos ya recorren los campos de Andalucía con un melón bajo el brazo. Ha sido recientemente nombrado embajador de la marca Canterbury en España y este 2017 podréis verle y escucharle en Movistar+ con el 6 Naciones y en Eurosport con la Liga de División de Honor.

2 Comentarios

2 Comments

  1. Bernardo

    28 enero, 2022 en 10:34 am

    Buen artículo!
    La descripción del periodista es casi tan larga como el artículo.
    No queda elegante.
    Buen rugby a todos!!

  2. Gabatxo

    3 agosto, 2022 en 10:23 pm

    Gracias señor Montoya, gracias Pedro.
    El mejor árbitro con él que me haya podido encontrar por los campos de División de Honor (A y B).

    El arbitraje es uno de los mayores problemas o diremos retos de la FER. Va muy por detrás del nivel de los equipos y cuando estás en un campo es muy frustrante para los jugadores y staff.
    No es que vayan contra uno o otro, es simplemente que no están al nivel.

    Pedro Montoya era de los poquísimos que, entienden este juego y como hacer que todo el mundo disfrute en el campo además de ser humano y cercano.
    Siempre recordaré la primera vez que nos arbitro porque me quede sorprendido de lo bien que interpretaba el juego.
    También me gusto compartir una cerveza con el en un tercer tiempo, era uno más, uno de la familia del rugby español.

    Gracias señor Montoya, gracias Pedro!

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