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ADN Campeón: ADN VRAC

©PhotoScrum

Volvemos a hablar con mayúsculas del VRAC. Los de Diego Merino sacaron su mejor versión para conquistar su quita Liga consecutiva y decimoprimera de su historia. El VRAC ha demostrado que es el equipo que mejor compite. Ha sabido sufrir, sobreponerse al infortunio, y hasta ha ganado cuando quizás no lo merecía. Pero cuando llega el día de rendir cuentas: Siempre cumplen. Está en su ADN. Los datos no engañan: 9 títulos de Liga de las últimas 10 disputadas. 

Quizás este título sea el que mejor les sepa a los queseros. En frente han tenido un rival que les ha tenido contra las cuerdas todo el año y que además había hecho dudar sobre el potencial de un equipo y hasta del fin de ciclo de la hegemonía quesera. Lo sucedido en Las Terrazas en la FInal de la Liga explican a la perfección en lo que se ha convertido el VRAC. Una dirección perfecta, quirúrgica en la dirección desde el banquillo, y una absoluta entrega y sacrificio dentro del campo. El VRAC es un equipo campeón y así lo demostró. Ganó la batalla en los banquillos – y da igual como se llegara a la Final porque lo importante es ganarla – y desafió al equipo más físico de la competición hasta someterlos en el combate y dar un plus en melé donde todos pensábamos que era su talón de Aquiles. 

Por supuesto hay que poner en valor el trabajo de ese hombre pausado, cabal y que ha roto todos los récords del rugby nacional desde que está al frente del equipo: Diego Merino. El técnico vallisoletano le ganó la partida de ajedrez a Inchausti y convirtió sus debilidades en fortalezas para quitarles el balón y obligar al rival a estar incomodo los 80 minutos. Evitó el duelo directo y alejó los puntos de contacto obligando a la defensa rival a recorrer más metros. Subió el nivel, y ganó la partida.  Una partida de ajedrez que tuvo como sus mejores cómplices a los jugadores. La determinación y entrega de cada uno de los jugadores de la plantilla fue sobresaliente. No dejaron nada en el tintero y desde la primera disputa del primer balón hicieron su declaración de intenciones. 

Pero hay dos nombres propios dentro del colectivo que creo merecen mención aparte. El primero es: Gavidi. Lo del capitán quesero – y como dice mi amigo Teto Torres – es digno de estatua en la puerta de Pepe Rojo. Una vez más fue determinante para los suyos. Es ejemplo dentro y fuera del campo. Un lujo. Siempre está, siempre aporta, y siempre es determinante. Incluso con una mano rota. Podríamos destacar la figura de hombres como Alonso, Taibo, Casañas,…, que han hecho un gran año, pero otro nombre propio es un jovencito que pese a todas las dificultades ha emergido para ser pieza clave, al menos para mi, del éxito: El pilier Raúl Calzón. Con apenas 23 años fue determinante en melé en la Final. Pero que además se ha tenido que “comer” muchísimos minutos ante las constantes bajas de sus compañeros de primera línea. El leonés es sin duda un hombre con marcado ADN VRAC. Con marcado ADN Campeón. 

Hay que descubrirse ante el club vallisoletano. Lo que han logrado en la última década será muy difícil de volver a verlo. Creo que nunca antes ningún equipo había demostrado tanto dominio de la una competición. Estas 5 Ligas consecutivas, 9 en 10 años, queda ya para la historia del rugby español – y eso que no contamos Copa, Super Copa e Ibérica en este relato -, aunque lo más impresionante es: ¿Cuánto más le queda al ciclo? Enhorabuena VRAC. 

Director Editorial & Publicidad de La Revista 22

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