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Santiago Santos: “El partido de Rusia es un match ball”

©Joao Peleteiro para Veintidós.

España no ha comenzado con buen pie la fase de clasificación para la Copa del Mundo de Francia 2023 y ha encajado tres derrotas que le han devuelto a la cruda realidad. Las expectativas generadas han sido muy grandes y en deporte los resultados lo son todo. Más incluso, cuando hablamos, o queremos hablar de deporte profesional. Los Leones están tocados, pero no hundidos. El margen de error en la carrera mundialista es cada vez menor, pero aún – y pese a las derrotas – hay opciones de clasificarse. 

Los Leones no han mostrado un nivel competitivo malo en los tres partidos que hemos disputado hasta el momento en el REC 2021. Lo malo es que las tarjetas y los errores propios son los que nos han alejado de los ambiciosos objetivos que nos habíamos marcado. España ha ido de más a menos en este primer ciclo de la fase de clasificación para el Mundial. Ante Georgia competimos a muy buen nivel y, pese a las muchas ausencias, España terminó buscando la victoria sobre la 22 contraria. 

Una semana después y con la expectación de poder disfrutar de prácticamente nuestras mejores piezas – sin contar los lesionados – el objetivo marcado era lograr una primera victoria histórica en Bucarest. Los viejos fantasmas reaparecieron en el Ghencea Stadium y las indisciplinas propias nos costaron un partido que no deberíamos haber perdido. España no supo gestionar la ansiedad y templar los ánimos que nos hicieron fracasar en el intento de sumar la primera victoria de nuestra historia en Rumania. 

En el último partido ante Portugal volvieron a aparecer nuestras miserias. A perro flaco todo son pulgas, reza el refrán. La amarilla de Futeu en la primera acción que tiene, la expulsión de Perrin en un error infantil – pese a que trate de frenar la caída de Marta – con la mala suerte de cómo cae el jugador de Os Lobos. Una mano innecesaria para un adelantado voluntario de Malie. Los mismos errores que se repitieron en Bucarest por el propio Malie o Rouet. Los mismos errores que nos han costado los dos partidos. Hasta ese momento España tenía controlados los dos partidos y competía – con más o menos problemas – pero estaba. 

Poco o nada se ha hablado tras encajar la tercera derrota consecutiva en la fase de clasificación. En Portugal los nuestros jugadores hicieron un inicio de partido brillante y poco a poco se fueron diluyendo a medida que Os Lobos fueron recuperando el dominio de la conquista: melé y touch, y sobre todo cuando tuvo opciones de contratacar las patadas españolas que se quedaban dentro del campo. 

“Con la tarjeta se cambia esa dinámica y se rompe todo”

“No es sencillo de analizar. Muchas cosas en el ataque, en la defensa… Cosas que se han hecho bien y otras que se han hecho mal, pero el factor que más explica la derrota es la tarjeta roja. Es un factor explicativo importante. Hasta ese momento el partido iba igualado. Empezamos bien, pero en la recta final del primer tiempo y el inicio del segundo encajamos dos ensayos. Uno en el último minuto de la primera parte y luego no entramos bien al segundo tiempo. Tenemos que analizarlo. Los partidos duran 80 minutos y siempre hay momentos en el que las cosas van a favor y otras a favor del contrario. Pero con la tarjeta se cambia esa dinámica y se rompe todo”, explica a Revista 22 el seleccionador, Santiago Santos. 

©Joao Peleteiro para Veintidós. Fabien Perrin fue expulsado ante Portugal.

La jugada clave del partido se produce además cuando España estaba ya con un hombre menos por el sin bin de Futeu, que acababa de darle el relevo al capitán ante el preocupante dominio de la delantera portuguesa con una primera línea de mucho nivel con Moise, Tadjer y Alves. “No entiendo esa amarilla. Al jugador le explicó que era por hundir la melé. Creo que fue excesiva la sanción. Pero es el árbitro quien decide. La realidad es que nos hemos visto otra vez jugando con 13. Es muy complicado -como pasó en Rumania- ganar o ya incluso jugar con 13 ó 14. El equipo en esa situación adversa mantuvo el nivel, pero es muy complicado atacar y defender con tanta inferioridad. En Lisboa estuvimos prácticamente todo el segundo tiempo con 14 y 20 minutos con 13. Podemos analizar otros factores. De hecho, tenemos que hacerlo, pero el factor clave es ese”, nos advierte el seleccionador.

“Hubo dos contras en el primer tiempo que nos sorprendieron por no estar lo suficientemente organizados en defensa. Sousa es un jugador muy peligroso y estábamos más abiertos de lo que deberíamos. En el último ensayo, que estaba ya con el tiempo cumplido y que habíamos visto el peligro que tenía, habíamos hablado de cambiar la estrategia de juego al pie y no dejar balones dentro. Estábamos viendo que nos estaba haciendo daño y creando peligro. No fuimos capaces de sacar el balón fuera en vez de dejarlo dentro. Tampoco supimos defender bien. Pero debemos dar méritos al contrario. Nosotros no fuimos capaces de cerrar ese espacio, pero el jugador portugués hizo lo que tenía que hacer”, advierte el técnico. 

“Las derrotas duelen, pero los factores que explican las derrotas no son un planteamiento táctico”

Una de las evoluciones del equipo desde el debut ante Los Lelos a los partidos ante Rumania y Portugal fue la de incluir dos aperturas en el equipo en busca del rugby de movimiento que nos caracteriza. “Podemos sacar pocas conclusiones por las expulsiones. Es difícil abstraernos de ese contexto. Cuando te quedas en inferioridad todo se complica. No estoy contento con el resultado. Las derrotas duelen, pero los factores que explican las derrotas no son un planteamiento táctico. Tendremos que analizarlo en la medida que se pueda, pero lo que lo explica son las tarjetas. Contra Rumania cuando jugamos atrás logramos anotar donde intervienen decisivamente los dos, y contra Portugal igual. Nos ha faltado tiempo para ver el desarrollo completo. Los partidos se suelen abrir en los minutos finales y no ha habido opción para hacerlo. Son dos grandes jugadores y es una opción que podemos utilizar, al igual que en otros partidos puede cambiar. Creo que todavía no podemos analizar el funcionamiento en profundidad porque nos han condicionado las tarjetas”, señala Santos al respecto. 

La vuelta a la realidad es dura. Más, cuando tus expectativas la sobrepasan. Lo que está claro es que el equipo tiene calidad deportiva de sobra para competir en el segundo escalón mundial y optar a jugar una Copa del Mundo, pero no estamos preparados para competir a este nivel en muchos otros factores que vemos en países como Georgia, Rumania y Rusia. Portugal está en el camino como lo estamos nosotros. El equipo es frágil mentalmente y nuestras desconexiones nos cuestan partidos. No sabemos competir -y me baso en los hechos- en situaciones límite donde debe salir a resurgir la experiencia, el talento y el saber hacer del jugador y de la dirección técnica. Pero casi más importante es que no entender todas las patas del juego. 

Dentro del campo -y pese a que todos tenemos un pequeño seleccionador dentro en el que tendríamos nuestro equipo y jugaríamos de determinada manera- no voy a entrar en analizar dónde estuvieron los errores groseros. Pero muchos de ellos tienen como fuente el vernos obligados a jugar con 12 ó 13 jugadores durante muchos minutos a nivel internacional, lo que condiciona el ataque, la defensa, la conquista,… Pese a ello, las inferioridades se gestionaron razonablemente bien. El problema es el por qué de esas inferioridades. Para mí es un problema enorme todo lo que rodea el juego y donde no estamos a la altura. La parte del “business”. ¿Cómo es posible no comparecer en una rueda de prensa e ir un directivo por mucho afán de protagonismo que quiera tener? ¿Por qué prima la elección de sede en función de las preferencias técnicas en vez de que prime la imagen dada, el entorno, la presencia de los patrocinadores, …? El ejemplo es claro: Georgia y Rusia. Seguro que tenemos razones de peso, pero yo no las comparto. 

“Yo preferiría jugar ahora mismo ante Rusia en vez de julio”

Tras la primera fase de partidos de marzo Los Leones paran hasta julio cuando jugaremos los dos partidos pendientes ante Rusia y el ganador del play-off entre Bélgica y Holanda que se juega el 29 de mayo. Ante Rusia será el 3 de julio y el último partido será el 17. Podría ser un buen momento para hacer balance, recomponer el grupo y analizar en qué hemos fallado. “Yo preferiría jugar ahora mismo ante Rusia en vez de julio. El partido en julio es complicado. Ahora mismo a mitad de primera vuelta estamos tristes por las tres derrotas. Esas son las malas noticias. Las buenas, o las menos malas, es que hemos competido todos los partidos y que hemos sumado dos bonus. A pesar de las lesiones y de las tarjetas, el equipo ha sido competitivo. Me voy con fe en este equipo. Tenemos equipo para ganar a cualquiera. Tenemos la oportunidad de ganar a Rusia, que será difícil, y ganar a Bélgica. Si logramos esto acabaremos el primer ciclo todos más o menos igualados. Pero ganar a Rusia en julio va a ser muy complicado. Con esa complejidad que implica jugar en esa fecha. Es una fecha muy mala para nosotros. Tenemos que tener fe en nosotros”, insiste el seleccionador.

©Razvan Pasarica/SPORT PICTURES

Y es que el partido de julio conlleva muchas complicaciones en el final de las temporadas de las diferentes competiciones en las que están nuestros Leones: “Es complicado. Estamos analizando todo y en un par de semanas entramos en un plan de trabajo. Hay mucha variabilidad en los momentos en el que los jugadores paran. Hay jugadores que ya están parados, hay otros que van a acabar en principios de abril o principios de mayo y les va a llegar el partido de julio con dos meses de parón. Otros van a estar activos hasta finales de mayo o principios de junio. Esa gente no va a tener vacaciones. Algunos de los de Francia puede que termine a mitad de junio. Ahora hay que prepararse bien a nivel individual y colectivo, y encajar las vacaciones porque puede que alguno las tenga que postergar o directamente se quede sin ellas. Es un encaje de bolillos planificar todo eso”, confiesa Santos.

“Ese partido es un match ball. Tenemos fe en el equipo y en nuestras posibilidades, pero el margen de error es pequeño”

“Tenemos que ver con el preparador físico y los jugadores el planteamiento. No sabemos qué equipos van a llegar a las finales. Igual pasa en Francia. Hay incertidumbres muy grandes. Una primera idea que tenemos que pulir y sabiendo que cada caso es diferente, es hacer una concentración las dos primeras semanas de junio. Pero debemos valorar muchas cosas. SI en esa concentración de 30-32 jugadores, se hace con los mismos, si se van a ir incorporando nuevos jugadores…”, argumenta el seleccionador. Ante las dificultades podría ser el momento de buscar una planificación más ambiciosa en la que fueran trabajando con tiempo los jugadores que ahora mismo no tienen competición -como los de Federale – y según vayan terminando sus compromisos con los clubes ampliando incluso el número de efectivos. Al respecto Santos apunta: “Estamos analizando todo y no descartamos nada. La idea sería trabajar 15 días en junio para mantener la actividad e intensidad competitiva y antes del partido de Rusia hacer otra concentración un poco más larga de lo habitual, de unos 10-11 días. Concentrarnos sobre el 22 de junio. Ese partido es un match ball. Tenemos fe en el equipo y en nuestras posibilidades, pero el margen de error es pequeño. Sobre todo, para la clasificación directa. Para la repesca aún tenemos algo más. Se nos van acabando los comodines y tenemos que ganar a Rusia”. 

Las derrotas nos dejan sin lugar a dudas tocados, pero no hundidos. En Portugal se ha dado un paso atrás, pero debemos tener claro que nuestras opciones pasan, sobre todo, por los partidos ante los rivales directos en casa y lo que seamos capaces de hacer ante Georgia. Son esos puntos los que pueden marcar la diferencia de quién va o quién se queda fuera. Por eso los bonus obtenidos pueden ser oro. Ya que el objetivo no varía y debe seguir siendo ir de forma directa. “Si ganamos los tres de casa y los dos ante Bélgica -que hay que hacerlo- de momento nos dejaría en muy buena posición. Nos quedaría fuera Rusia y Georgia. Pero no descartemos ganar a Georgia fuera aunque sea muy difícil. Rumania ha estado ahí cerca. Georgia sigue siendo accesible y lo bueno es que sería el último partido, sino lo cambia Rugby Europe claro. Puede ser que ellos lleguen clasificados y que nosotros tengamos la necesidad de ganar para meternos. Puede ser otro comodín. Creo que podemos hacerlo pese a la dificultad. Pero eso ya vendrá. Ahora tenemos que centrarnos en lo inmediato: Rusia”, señala el técnico.

Hacerse trampas en el solitario no suele ser una buena táctica, pero si es cierto que si España saca adelante sus partidos de local y los duelos ante los diablos negros podríamos estar en un entorno de 22 a 27 puntos. La igualdad entre los equipos va a provocar que el cálculo inicial para ser Europa 2 no sea tan alto como en un principio se podría imaginar. Todos se van a quitar puntos entre ellos. “Creo que tenemos equipo para hacerlo. No estoy contento con el resultado. Tampoco con partes del juego, pero con otras sí. Tenemos un equipo que ha competido muy bien en condiciones muy adversas. Incluso con 13 o 14 jugadores hemos tenido buenas fases de juego. Pero así es muy difícil ganar. Hemos tenido un equipo muy competitivo pese a las muchas lesiones que hemos sufrido. Tenemos que ponerlo en valor. No hemos llegado al nivel deseado, hemos jugado en inferioridad que agrava la competitividad, pero tiene mérito ante el volumen alto de bajas” apunta Santos. 

“Tengo fe absoluta en el grupo. El grupo va a ser fundamentalmente el mismo”

Lo que parece claro es que no es el momento de hacer experimentes y que España va a seguir la senda del camino marcado. No parece ser el momento de revolucionar la selección con cambios drásticos que definitivamente nos alejarían de Francia. “Tengo fe absoluta en el grupo. Siempre puede haber cambios y los habrá. Hay jugadores que entran o salen de lesión, gente que estaba en un estado de forma más bajo, por lo que sea, que estará en otro nivel. Hemos tenido varios jugadores que no han llegado a entrar porque estaban saliendo de lesión y no estaban aún listos. O hemos tenido que desplazar jugadores de puestos porque había poca gente en otros. El grupo va a ser fundamentalmente el mismo. Creemos en los jugadores”, apunta.

©PhotoScrum. Jon Zabala ante Georgia.

Las lesiones han sido otro de los factores importantes que ha influido en la competitividad del grupo. Sobre todo, en tres posiciones: en la primera línea, en la tercera y en las alas. Una de las peores noticias posibles que tenemos que contar es que la lesión de rodilla del pilier Xerom Civil de US Carcassonne puede provocar su retirada definitiva del rugby. “Tenemos que ver la evolución de todos, pero lo de Xerom Civil no pinta bien. Aún no nos lo han confirmado, pero es probable que tenga que dejar de jugar al rugby para siempre” desvela Santos. Pese a todo – y como se ha demostrado en este ciclo- el fondo de armario es amplio y debemos seguir siendo competitivos más allá de las bajas. En la primera línea las bajas de Alberto Blanco y Joaquín Domíguez también han sido sensibles, pese al gran nivel que ha tenido Jon Zabala frente a primeras líneas top en los tres partidos. “Estoy muy contento con Jon. Ha competido muy bien con gente de Top14 y ProD2”, señala el entrenador. Por poner otro ejemplo el jugador de Stade Aurillacois Gauthier Minguillon ha estado fuera de los terrenos desde el partido con su club tras el Test ante Os Lobos de Madrid de febrero por una conmoción. Los tres jugadores de atrás que jugaron contra Portugal estaban fuera: Bell, Goia y Minguillon. Todos estos factores han obligado el movimiento de piezas que terminó con Perrin en el ala. La ausencia de Afa Tauli también ha sido notable, más aún porque la autoexpulsión de Quercy – tras su impresionante partido ante Georgia – nos dejaba sin ball carriers en Lisboa. 

“El deporte nos enseña a caer y levantarnos. Forma parte del juego, de la vida y de la capacidad competitiva de un grupo”

Otro de los factores clave por las que pasan nuestras opciones es recuperar el estado anímico del grupo. No podemos permitirnos que la selección se fragmente y que las dudas nos hagan perder el foco. “Tanto staff como jugadores estamos tristes y un poco desilusionados. El deporte nos enseña a caer y levantarnos. Forma parte del juego, de la vida y de la capacidad competitiva de un grupo. Somos conscientes que haciendo análisis vamos a encontrar muchas pequeñas cosas que podemos hacer mejor. Sabemos qué nos ha condicionado -las tarjetas – y que tenemos fe en el equipo”, asegura el seleccionador.     

Nadie nos dijo que fuera a ser fácil. “La igualdad es máxima. Rumania, Rusia, Portugal y España estamos a un nivel similar y podemos ganarnos los unos a los otros. Incluso podemos hincar el diente a Georgia. Espero que seamos nosotros y no otros. Georgia ya no tiene tanta superioridad como tenía antes. Más allá de las expulsiones y las decepciones de perder, hay que tener respeto por los rivales. Portugal es un gran equipo y va a ganar muchos partidos. Será muy duro ganarles en Madrid. Todos los partidos que nos queda los podemos ganar -y tenemos equipo para ello- pero también los podemos perder. Hay una igualdad como nunca y lo que hay que hacer es trabajar duro, tener humildad y aprender de los errores cometidos para levantarnos más fuertes” sentencia el técnico. 

“No debemos caer en derrotismos ni catastrofismos. Ni eres muy bueno cuando todo sale bien, ni somos tan malos cuando no vienen de cara. No lo digo por el entrenador, sino por los jugadores”, concluye con vehemencia Santiago Santos. La sensación de desilusión nos lleva muchas veces a un sentimiento negativo y a derribar todo lo construido hasta el momento, que tampoco es la solución mientras tengamos opciones. Hay que poner todo en el contexto adecuado.

Director Editorial & Publicidad de La Revista 22

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