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División de Honor B

“Españoles y neozelandeses compartimos la pasión por el rugby”

©PhotoScrum

Campbell Johnstone (Waipukurau, 7 de enero 1980) desembarca en el rugby español precedido de la vitola de All Black. Tres veces vistió la camiseta más legendaria del mundo oval este primera línea de los Crusaders que después hizo las maletas y decidió conocer mundo jugando en Biarritz, con los Ospreys, en Krasnoyarsk, Bucarest e incluso en Vigo.

Desde hace unos meses es el hombre elegido para intentar devolver al CD Arquitectura a un sitio acorde a su palmarés, el más laureado del rugby español. Johnstone atiende a Revista 22 con cordialidad y a medida que transcurre la conversación establece cierta complicidad que denota la sonrisa recurrente que asoma a su cara.

Para Campbell el rugby español no es nuevo . “Jugué dos meses en Vigo con David Monreal por lo que tenía algún conocimiento del rugby español. El rugby es rugby en cualquier parte del mundo. No cambia. Tiene que ver con la relación de la gente, con construir una identidad de grupo y de club. El rugby tiene unos estándares comunes en todo el mundo que hacen de este deporte algo especial”, apunta el neozelandés.

El nuevo entrenador de Arquitectura se muestra ilusionado con el desafío: “He conocido a los jugadores hace dos meses. Son gente muy abierta a aprender con buenas aptitudes para el rugby y creo que hay un buen grupo. Los chicos que vendrán de Nueva Zelanda están muy interesados en participar en esta experiencia. Allí se ama el rugby, porque es parte del alma neozelandesa. Nuestra filosofía en el rugby es aprender y respetar. Estoy muy tranquilo con la implicación de los jugadores que vendrán de mi país. Creo que los españoles y los neozelandeses tienen un punto en común que les define como jugadores de rugby, su pasión por este deporte”.

No es el primer All Black que irrumpe en División de Honor, ya que Norm Maxwell ya fue protagonista en Vigo. Campbell y Norm han hablado de rugby español en estos días: “He hablado con él sobre la personalidad del rugby español. No creo que tengas problemas con los jugadores, será más difícil el tema de los árbitros. El arbitraje es clave para hacer crecer el rugby de cualquier país. Que los jugadores entiendan el arbitraje y que haya un mismo criterio es muy importante”.

Admite que aún no ha tenido tiempo de espiar a los rivales, “pero hay vídeos y echaremos un vistazo. Me han dicho que ha subido mucho el nivel este verano y espero que sea un año divertido en División de Honor B. Esto es fantástico para el rugby español, que no solo crezca la División de Honor”. Sobre su cometido en Arquitectura advierte que “su objetivo es construir una estructura, intentar crear una filosofía de juego en todo el club. Un libro de juego común para todos los equipos”.

Sobre su forma de ver el juego pone el acento en “los primeras líneas, los segundas, 8, 9, 10 y 15. Hay posiciones claves para desarrollar la filosofía que quieres desplegar en el campo. Debemos desarrollar un juego en el que se trabajen los espacios y eso implica a todos los jugadores, desde el 1 al 15. Quiero que sepan ver las posibilidades en cada situación de juego, trabajar el timing y la toma de decisiones”.

Arquitectura tratará de desplegar un “juego de delantera fuerte y gente que desequilibre atrás. Creo que no hay ninguna razón para pensar que no podemos pelear por estar arriba. Trataremos de enseñar a los jugadores cómo pueden optimizar sus habilidades. Estamos en un club con una historia fantástica y eso también debe motivar a los jugadores. Es un desafío para todos estar a la altura”. Para lograrlo ha diseñado “una planificación a largo plazo, pero también se trabajará en cada entrenamiento por una mejora con objetivos inmediatos. Eso hará crecer al jugador que experimentará esa mejora progresiva”.

Es consciente que “haber sido All Black me ayuda a ganarme la autoridad” y apuesta por “trabajar en Arquitectura para crear una Cultura de Club, como hacíamos en los All Blacks”. Precisamente en estos días ha recibido visitas de algunos de sus compañeros de la selección neozelandesa y habrá más. “He recibido muchas llamadas de amigos con los jugué para venir a verme a España. Madrid es una gran ciudad para visitar y seguro que más de uno se ofrece como medical joker… ¡Ja, ja, ja!”. Finaliza la conversación con un apretón de manos, las manos maltrechas de un pilier all black que pasaría por un ala o un centro ahora, después de perder más de 20 kilos de peso y lucir una silueta que muchos jugadores de División de Honor querrían para sí.

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