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El quince de los 100 años

©PhotoScum.

Por Enrique Moscat

Cien años dan para mucho. Para llenar páginas y páginas de información, crónicas y todo tipo de detalles de lo que ha significado el primer centenario del rugby nacional. Algo que, mejor o peor, se ha hecho. Podríamos decir que se ha escrito bastante sobre la historia del oval español pero poco -o nada- sobre lo que significa para sus propios aficionados. Algunos tenemos la suerte de saber que Baldiri Aleu, un estudiante de veterinaria en Francia, creó hace un siglo en su Sant Boi natal al club decano de nuestro deporte en España, la Unió Esportiva Santboiana. Muy pocos -a partir de ahora espero que muchos más- conocemos que el primer partido que se jugó en suelo español fue entre las tripulaciones de dos barcos ingleses, el Gloucester y el Liverpool. O que en 1922 se disputó el primer campeonato oficial en nuestro país, la Copa de la Sociedad de Carreras de Caballos, torneo que ganó, como no podía ser de otra manera, la UE Santboiana (3-0 ante el Club Natación Barcelona). Datos y más datos, sí, pero… ¿podemos afirmar que esto es el rugby español? Sí y no.

Está bastante bien reflejado el nacimiento de la FER y de nuestros principales clubs. Desde los que florecieron a la estela de la Santboiana, como la sección rugbística del Barcelona (primer campeón de Liga) y los históricos de ámbito universitario (Arquitectura y Cisneros) hasta los auténticos dominadores de la División de Honor en las últimas dos décadas, los vallisoletanos del CR El Salvador y el VRAC, que acumulan entre ambos dieciocho títulos de los últimos veinticuatro campeonatos disputados. Entre medias, en los setenta y ochenta, nacieron equipos que hicieron que el rugby mirara a casi todas las direcciones: hacia el sur (Ciencias de Sevilla), el este (La Vila) y hacia el norte (Getxo). Nuestro deporte se había extendido alrededor de todo el territorio, ¿pero su crecimiento podría definir al rugby nacional en su centenario? En parte sí pero en parte no…

Decenas de crónicas nos han contado los primeros pasos de la selección española. Del por qué del león en el pecho y de su bautismo de fuego en Madrid ante la Francia de Yves du Manoir en 1927 (6-66). También hay constancia de que disputó su primer choque oficial dos años después en Barcelona (victoria ante Italia por 9-0) o de su histórico debut en el Mundial de Gales 99, donde los Zarzosa, Malo, Ripol y cía perdieron el partido que había que ganar (Uruguay) pero dieron la cara contra la Escocia de Gregor Townsend y ante la (también por aquel entonces) vigente campeona mundial, Sudáfrica. De sobras conocemos las aventuras y desventuras de aquella magnífica selección de 2018 con la que no contaba el porvenir. O de aquella de principios de los 90 que, bajo la batuta de Javitxin y con los Puertas, Azkargorta, Torres o “Pirulo” Álvarez, tuteaba a la Argentina de Arbizu o a la Italia del mítico Domínguez. Además, también hemos sido espectadores en primera línea del coitus interruptus a Régis Sonnes, de la injusta exclusión de las Leonas del Seis Naciones, de los claroscuros en los despachos de Mandado y de Alfonso Feijóo o del “caso Bélie” al que, cuando ya todo importa muy poco, el tiempo le va a acabar dando la razón.

Infinidad de tablas y estadísticas han reflejado cuál es el estatus de la selección en base a su Tier y/o al ranking que atesora (llegó a ser decimosexta hace no demasiados meses). Constan en el haber de los nuestros nada menos que ocho títulos europeos en categoría femenina y tres subcampeonatos del equipo masculino en lo que hoy es el Rugby Europe International Championships. Asimismo varios títulos europeos en categorías inferiores y un subcampeonato en el World Trophy Sub-20 adornan nuestras vitrinas en la calle Ferraz. Y, para acabar, en la modalidad de Seven, tanto los chicos como las chicas, son perennes Core Teams y ambos consiguieron la hazaña de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Río 2016. ¿Pero todos estos números pueden reflejar qué es el rugby español? Desde luego que no.

ENTONCES… ¿QUÉ ES EN REALIDAD NUESTRO RUGBY?

Decía José Ingenieros que “Los únicos bienes intangibles son los que acumulamos en el cerebro y en el corazón. Cuando estos faltan ningún tesoro los sustituye”. Y no le falta razón al médico y filósofo italoargentino. Para los seguidores que perdieron algún trocito de su alma en Little Heysel seguro que el rugby español es mucho más que “quince tíos que se dan hostias y corren tras un melón”, mucho más que una selección huérfana de títulos importantes y, sobre todo, mucho más que unos fríos números… Para ellos nuestro rugby es el olor a césped recién cortado, el bocata del descanso o acabar un entrenamiento como si hubieran estado en Lepanto, San Quintín o Culloden. Para los aficionados el oval español son los eslálones de Charly Malié, los lanzamientos a palos del francontirador Peluchon o la astucia del “Capitán Trueno” Pablo Feijóo…

Son las arengas de Jaime Nava, el gorro del Cid Gimeno o la cinta en el pelo de Barrera; es una diablura de Guillaume Rouet, la fortaleza de Astarloa o el histórico ensayo del “Príncipe de Mónaco” Iggy Martín ante Samoa.

El rugby español es el Central con diecisiete mil almas vibrando con los ensayos de Auzqui y Ascarat ante Rumanía. Es ser “feo, fuerte y formal” mucho antes de que la concibiera Loquillo en su cabeza. Es el respeto por la tradición y los valores, el infalibre touch-maul de Miguelón y ese veneno que da la vida y que va de padres a hijos. Es adrenalina pura, el tercer tiempo o tener mil heridas, las rodillas descarnadas y barro hasta en el corazón… pero sobre todo, nuestro rugby son estos quince hombres, elegidos en twitter como el XV del Centenario, que cada vez que se pusieron la roja honraron al león que llevaban en el pecho…

©Odd Andersen/AFP via Getty Images)

EL XV DEL CENTENARIO DEL RUGBY ESPAÑOL

©JL Useros

#1 José Julio Álvarez Ruiz de Temiño Valladolid, 1961

75 veces internacional (Debut en 1983: Suecia-España 3-19) Clubs significativos en su carrera: El Salvador (82-95).

“Pirulo” fue un pilier duro en los contactos pero eminentemente técnico. En los ochenta formó parte, junto a Santiago Santos y Tomás Pardo, de una de las mejores primeras líneas que se recuerdan al XV del León.

©PhotoScrum

#2 Beñat Auzqui Etchepare – Bayona (Francia), 1983

39 veces internacional (Debut en 2010: España-Namibia 33-20)

Clubs significativos en su carrera: Tyrosse (09-13 y 2019), Bordeaux-Bègles (13-17), Grenoble (18-19) y Dax (19-22).

Tanto Sonnes como Santos le convirtieron en un fijo. Mitad pilier y mitad talonador, Beñat siempre destacó por la precisión de su touch -lo que le hizo ser piedra angular del maul español- y por su entrega sin reservas.

©PhotoScrum

#3 Jesús Moreno Rodríguez – Rincón de la Victoria (Málaga), 1986

53 veces internacional (Debut en 2008: Georgia-España 22-20).

Clubs significativos en su carrera: Cisneros (-07), Leeds (10-11), Limoges (11-13), Montluçon (13-15), Provence (15-19) y Marbella (19-20).

El mejor “3” del rugby español reunía casi todas las cualidades del abecé del buen pilier: rocoso, bueno en la melé y muy seguro en los placajes. Moreno, además, demostraba que, para ser capitán, no hacía falta brazalete.

©Joao Peleteiro

#4 Lucas Jean Vincent Guillaume – Montpellier (Francia), 1991

23 veces internacional (Debut en 2017: España-Georgia 10-20)

Clubs significativos en su carrera: Leicester (12-14), Provence (14-16), Narbonne (16-18), Alcobendas (18-19) y Albi (19-22).

Desde de su estreno ante Georgia, este segunda-tercera ha sido un fijo y uno de los jugadores más implicados con la selección. Lucas destaca por su poderoso salto y por su trabajo oscuro pero efectivo en defensa-

#5 Jesús Recuerda- Sevilla, 1986

39 veces internacional (Debut en 2008: Georgia-España 22-20)

Clubs significativos en su carrera: Ciencias (-09), Lille (10-13), Provence (13-15) y Libourne (15-16).

Sus casi dos metros le hacían ser un puntal en los saques de lateral y su garra y sus 108 kilos le permitían ser clave en los rucks. El amateurismo y una buena oferta de trabajo le retiraron demasiado pronto.

©PIERRE-PHILIPPE MARCOU,PIERRE-PHILIPPE MARCOU/AFP via Getty Images

#6 Gautier Gibouin Fontana – Soyaux (Francia), 1989

47 veces internacional (Debut en 2010: Georgia-España 17-9)

Clubs significativos en su carrera: Bordeaux (09-11 y 12-14), Perigueux (11-12), Montauban (14-17), Nevers (17-20) y Angoulême (20-22).

Habitual de la élite gala e internacional desde juveniles, si tuviéramos que explicar quién es Gibouin a alguien que no lo conozca le diríamos que es un flanker duro, disciplinado y excelente en el placaje. Pero es mucho más que eso, Gautier es raza, fuerza y carisma… Gautier es la garra del León. Y quién lo vio, lo sabe.

©Allsport UK /Allsport

#7 Oskar Astarloa Uriarte – Eibar (Guipúzcoa), 1974

23 veces internacional (Debut en 1998: España-USA 3-49)

Clubs significativos en su carrera: Getxo (93-97), St. Jean de Luz (97-04), Bayonne (04-06), Ordizia (06-09), Gernika (11-15), Durango (15-18) y Hernani (18-20).

Astarloa, que se retiró durante la campaña 19/20 con la friolera de 46 años, ha sido el último superviviente mundialista en activo. Este último mohícano del rugby español, un tercera honesto y trabajador, llegó a ser elegido una jornada en el equipo ideal de la máxima categoría del rugby francés.

©JEAN-PIERRE MULLER/AFP via Getty Images

#8 Albert Malo Navío – Sant Boi de Llobregat (Barcelona), 1964

74 veces internacional (Debut en 1983: Polonia-España 3-24)

Clubs significativos en su carrera: Santboiana (81-90 y 91-00) y Freyberg (90-91).

Tenía calidad más que suficiente para haber sido un rugbier importante en Francia o Inglaterra (de hecho, jugó en Nueva Zelanda -la NBA del rugby- e integró en 1999 el World XV) pero siempre fue fi el a su club, la Santboiana. Albert Malo, que fue al rugby español lo que Butragueño al fútbol o Epi al baloncesto, personificó los mejores valores de nuestro deporte. Sin duda, el ocho fue nuestro número uno.

©Denis Doyle/Getty Images)

#9 Pablo Feijóo Ugalde – San Sebastián (Guipúzcoa), 1982

67 veces internacional (Debut en 2002: Rumanía-España 34-12)

Clubs significativos en su carrera: Bera Bera (00-07), Leicester (2007), Waterloo (07-08), Pozuelo (08-10), El Salvador (10-14) y Cisneros (15-16).

Medio melé rápido y con instinto que lo ha sido casi todo en nuestro rugby: nueve prodigio a principio de los 2000, figura del XV del Le ón en la era pre-Rouet, olímpico en Río y estrella y seleccionador de nuestro Seven.

©PhotoScrum

#10 Mathieu Raymond Bélie – Toulouse (Francia), 1988

14 veces internacional (Debut en 2016: Rusia-España 22-20)

Clubs significativos en su carrera: Toulouse (07-09), Montauban (09-10), Brive (10-12), Racing (12-13), Bayonne (13-14), Nevers (17-19) y Alcobendas (19-20).

El “mago del gorro” formó junto a Guillaume Rouet la mejor bisagra de todos los tiempos del XV del León y su calidad en la sala de máquinas fue clave para convertir al equipo de 2017-2018 en la mejor selección española de las últimas décadas. Bélie sabía darle ritmo o pausa al juego según conviniese. Un jugador del más alto nivel.

©Alex Livesey /Allsport

#11 Oriol Ripol Fortuny – Barcelona, 1975

17 veces internacional (Debut en 1996: España-Portugal 31-20)

Clubs significativos en su carrera: BUC (-99), Bridgend (99-00), Rotherham (01-02), Northampton (02-04 y 2005), Sale (05-10) y Worcester (10-11).page4image24604480

Este ala, de endiablada velocidad y magnífico dribbling, ha sido el único español que ha ganado la Premier, donde era toda una estrella. Ripol jugó y anotó un hat trick con los míticos Barbarians y disputó el Mundial 99. Era tan bueno que de haber nacido inglés, seguramente habría tenido caps con el XV de la Rosa.

©PhotoScrum

#12 Àlvar Gimeno Soria – València, 1997

25 veces internacional (Debut en 2016: España-Tonga 13-28)

Clubs significativos en su carrera: Cisneros (16-17), VRAC (17-19 y 21-22) y Béziers (19-21).

Con apenas 24 años, Gimeno puede decir que ha ganado el Europeo sub-19, que ha sido subcampeón del World Trophy sub-20, que ha ganado dos ligas españolas y que ha jugado -y destacado- en Béziers, uno de los históricos del rugby francés. Y lo mejor es que el valenciano aún lo tiene casi todo por hacer…

©Allsport UK /Allsport

#13 Álvar Enciso Fernández-Valderrama – Valladolid, 1974

70 veces internacional (Debut en 1993: Suiza-España 0-40)

Clubs significativos en su carrera: El Salvador (92-07).

El “otro Álvar” es, junto a su excompañero Pirulo Álvarez la otra leyenda de El Salvador presente en este XV del Centenario. Enciso fue un segundo centro creativo y con chispa, de los que encaran, de los valientes.

© DANTE FERNANDEZ/AFP via Getty Images

#14 Julen Goia Iriberri – Idiazábal (Guipúzcoa), 1991

32 veces internacional (Debut en 2013: España-Rumanía 15-25)

Clubs significativos en su carrera: Biarritz (13-15), Mauléon (15-16) y Ordizia (16-22).

Se convirtió con apenas 21 años en el segundo “vasco del sur” que jugaba en Top 14. Su habilidad para eludir contrarios, su velocidad y su innegable capacidad anotadora le hicieron llegar pronto -quizás demasiado- a la élite. Tras abandonar Francia por la puerta de atrás, Goia se ha consagrado como uno de los tryman de la Liga.

©Denis Doyle/Getty Images

#15 César Sempere Padilla – La Vila Joiosa (Alicante), 1984

56 veces internacional (Debut en 2004: España-Hungría 63-9)

Clubs significativos en su carrera: La Vila (02-04), El Salvador (06-09), CRC (09-10), Olympus (10-11), Montpellier (2010), Nottingham (10-11) y Northampton (2011).

Sempere fue un zaguero que podía jugar de apertura, de centro o de ala sin problemas y dando siempre un gran rendimiento. Su inteligencia y gran calidad le hacían ser a menudo el “factor X” que marcaba la diferencia y desatascaba los partidos con alguna acción suya. Además de su excelente desempeño en el XV, el alicantino fue, como Feijóo, un jugador muy destacado a nivel internacional en Seven, llegando a disputar los JJ.OO. de 2016.

4 Comentarios

4 Comments

  1. Pablo Dou

    23 enero, 2022 en 2:59 pm

    Puf, esto da para muchas discusiones y mas cervezas. Me sobra algun «francés» y me falta por ejemplo Bosco Abascal, y alguno mas….. pero las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una.

  2. Javier Blázquez

    24 enero, 2022 en 12:43 am

    buen artículo. Sin intentar desmerecerlo en absoluto:
    En Huelva ya se jugaba rugby en 1906… datos históricos contrastados y publicados en periódicos de la época. hace sólo 116 años…

  3. Julio arce

    24 enero, 2022 en 6:34 am

    El que ha hecho esta elección no tiene ni puta idea ni tiene años.

  4. Carlos Encabo

    24 enero, 2022 en 6:42 pm

    Que falta de memoria, que mal hacen estas listas al rugby en general. Oh dioses sabed que la historia empieza en 1961. Dónde están todos aquellos pioneros de este deporte? Solo se recuerdan los nombres recientes porque la memoria es corta o es que solo habéis visto rugby desde los 90?

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