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Lucas Paulos: “Ojalá pudiera jugar en un mundial contra España y mis amigos Munilla, Mendoza, Ortíz,…”

©JMIC. Paulos en el campo del Quijote Rugby de Yuncos donde se reunió con Veintidós.

Os dejamos la entrevista que Fermín de la Calle y José Manuel Ibáñez le hicieron a Lucas Paulos antes de Navidades y que recogemos en el último número impreso de Veintidós.

Jueves 14 de diciembre. En el campo de rugby de Yuncos del Quijote Rugby atardece con un viento gélido y un atardecer espectacular con unas nubes rosadas esculpidas en el cielo por el frío. Comienzan a llegar madres con niños muy abrigados para un entrenamiento muy especial, el que recibirán los jugadores del club de un Jaguar y Pumita que está a un paso de convertirse en Puma: Lucas Paulos. Dos metros y 118 kilos de segunda línea que en estos días ha regresado a Madrid para disfrutar de sus vacaciones navideñas.

R22.- ¿Cómo empezaste en el mundo del rugby?
L.P.:Empecé a jugar a los cinco años en el Club de Rugby Majadahonda porque un amigo argentino me invito a jugar, me vio que era grande y me dijo ‘bueno vení a jugar’. Fui a jugar, me encantó, arranqué y no paré. 

R22.- Te formaste rugbísticamente en España.
L.P.: Comencé a los cinco en Majadahonda y jugué hasta los Sub-16, que me fui a jugar a Francia. Participé en las diferentes selecciones en la Comunidad de Madrid y con España en Sub-16 y Sub-18. Jugué un Europeo con España y a los 16 años me llamó el Mont de Marsan, me invitó a irme a la academia de rugby. Tenía un compañero en la selección que jugaba allí en Francia y me dijo de ir a jugar allá. Planteé la opción en mi casa y nos pareció una buena oportunidad. Así que me fui y estuve tres años en Francia, jugué en Trabos (Sub-18), Espoir (Sub-23) y al siguiente año me puse en contacto con el seleccionador Sub-20 de Argentina para ver si había alguna posibilidad de que participase en alguna concentración y me dijo que sí. 

R22.- ¿Qué tal fue tu desembarco en los Pumas?
L.P.: Fui a una concentración y después de esa concentración había un torneo de las naciones, con rivales sudamericanos. Me dijeron si quería participar porque me veían potencial. Jugué contra Chile, Brasil y de nuevo con Chile. Entonces me dijeron: ‘Si querés jugar con nosotros tenés que venir a jugar a Argentina’. Así que con 19 años recién cumplidos, di el paso y me fui. Llegó la primera pretemporada en Rosario y Córdoba. Fue durísima. Luego vino la gira con los Pumitas (la Sub-20 argentina), jugamos contra Hurricanes, Blues y Chiefs. Y después vino el Mundial en Georgia, donde desgraciadamente no nos fue muy bien porque quedamos 11º. 

R22.- ¿Después pararía?
L.P.: Sí, tras el Mundial hubo descanso y a la vuelta volví a la preparación del Sub-20 en Tucumán, otra gira a Francia, donde jugamos con Agen del Top-14, que nos ganó tranquilamente, y de ahí al Mundial de Francia. Ganamos tres partidos y perdimos dos. Jugamos bastantes bien, creo. ¿Pudimos jugar mejor? Sí, tuvimos errores que nos costaron partidos. Quedamos quintos, dejando un buen sabor de boca. 

R22.- Para entonces ya eras un fijo con los Pumitas. 
L.P.: Después de la preparación postmundial tuve la suerte de que me llamasen para Jaguares. A mí y a Santiago Grondona. Empezamos a trabajar con Jaguares desde las 08:30 de la mañana a las 18:00 de la tarde. Después ellos se van a semifinales, cuartos y final y nosotros seguimos trabajando con los Jaguares que no viajan. Entonces tuve la desgracia de romperme la rodilla, concretamente los meniscos, y me quedé fuera dos meses. Regresé y me llamaron para la primera preparación con los Pumas, la  preparación para el partido contra Nueva Zelanda en Buenos Aires. Obviamente el partido no lo jugué, pero todo seguía evolucionando. 

R22.- ¿Te esperabas esa llamada?
L.P.: Fue algo que me sorprendió, porque no me lo esperaba para nada. Me llegó de la nada. Yo a los Pumas los veía en la tele, lo más cerca que estaba de ellos era en el estadio y si los iba a ver…. Y resulta que en una semana estoy entrenando con ellos. Me corregían, me decían lo que tenía que hacer y lo que no. Me felicitaron, algo que me sorprendió, Los jugadores fueron impecables, todos me trataron muy bien. Después vino la ventana de noviembre y me llamaron de nuevo para hacer toda la preparación. Aunque luego dieron la lista y no estaba en ella. Fueron mis amigos de la Sub-20 que debutaron contra Barbarians. Me alegré por ellos. 

R22¿En qué momento te planteas que puedes hacer carrera profesional?
L.P.: Siempre me planteé que me gusta el rugby desde que nací, más o menos. Desde que empecé le dediqué todas las horas que podía. Mis amigos salían el viernes a la noche y yo no salía porque jugaba el sábado. Eso me pasó desde que empecé y no voy a parar ahora. Vi que le dedicaba tanto tiempo y me importaba tanto, y al irme a Francia me supuso un ‘bueno, puedo ponerle a esto más dedicación’. Le puse y cuando vi que las oportunidades se me abrían, pensé ‘puedo seguir poniéndole a esto’. Siempre acompañado de algo más, porque solo con las ganas no da. 

R22.- A Argentina te fuiste a la aventura.
L.P.: Me fui sin nada seguro porque me dijeron que tenía posibilidades, pero no que iba a ir seguro al Mundial con los Pumitas. ‘Vení y probar, si te sale bien te sale bien y si te sale mal, te sale mal’. Pero yo ya me había ido a Francia con 15. Mis viejos siempre me apoyaron desde el minuto 1 y mi hermana también. Así que el irme a Argentina no variaba mucho, variaba la cantidad de kilómetros y la cantidad de veces que los podía ver. Pero allá tengo a mis tíos, a mi familia que más o menos me hacen el apoyo. Eso me ayudó mucho a tomar esta decisión. El cambio lo pensé por un periodo corto, pero se me dio bien. 

R22.- ¿Cómo es un día normal de Lucas en Argentina?
L.P.: En PLADAR, a la mañana trabajamos de 08:30 a 12:30 gimnasio, rugby y físico. Y por la noche con los clubes de 20:30 a 22:30 solo rugby. Eso lunes, martes, jueves, y el sábado partido. Con los Jaguares es de 08:30 hasta las 11:30, para a comer a las 12:30 y luego trabajar hasta las 16:30. Después nos vamos a casa. Eso lunes, martes, jueves, viernes (captain run), sábado partido y domingo, recuperación. 

R22 ¿Cómo ha sido tu evolución como jugador?
L.P.: Arranque en España, desde aquí me fui a Francia, y de allí a Argentina. Tres etapas muy diferentes. El cambio que más note fue el del salto de España a Francia, porque allí encontré un rugby más dinámico, más duro. Ellos se golpean más, es un rugby más corto, con la lluvia y el barro. Había mucho golpe y cuando me fui a Argentina me di cuenta que ese proceso que había pasado en Francia me ayudó mucho para llegar adonde estaba porque si no, no habría estado al nivel para competir. En el salto de Francia a Argentina lo que más note es que en mi país valoran mucho más al club. Yo jugaba en Francia en un club semiprofesional y los jugadores no eran todos del club porque había ingleses, georgianos, sudafricanos, fijianos, samoanos… Y en Argentina todo lo contrario. Todos son del club, todos quieren al club juegan y luchan por el club. Y luego en cuanto al juego lo que vi es que se juega mucho más la pelota. Pasamos la pelota, corremos más con la pelota, no hay tanto desgaste físico con golpes. 

R22.- Ese juego abierto, ¿lo ves como una influencia evidente de jugar con los países de Sur?
L.P.: Obviamente hay mucha influencia el jugar el Championship y el Super 15 porque el rugby argentino está proyectado sobre los Pumas y juegan a eso. A pasarse la pelota, a crear esos espacios, a correr derecho y que cada uno cumpla en su carril. Jugamos obviamente contra australianos, sudafricanos y neozelandeses, que se pasan mucho la pelota, hay mucho offload, siempre hay un pase más. Y eso influencia. Mientras que en Francia y en Europa el juego es más lento. Gales y Escocia, con tanta lluvia y tanta cosa que tienen allá hace que sea muy complicado pasarse la pelota tanto. 

R22.- En España jugabas más a ese pase de más que a golpear…
L.P.: Hacía mucho que no lo pensaba, pero sí. Con España intentábamos jugar más la pelota porque jugábamos contra equipos mucho más físicos que nosotros. En España Sub-18 no éramos muy grandes y jugábamos contra Rusia que eran gigantes, contra Francia… Si no nos pasábamos la pelota, nos golpeaban más de lo que debían. 

R22 ¿Piensas en el Mundial de Japón?
L.P.: Voy paso a paso porque si pienso a futuro todo puede cambiar. En el rugby vienen por cualquier lado los golpes, te puede pasar cualquier cosa y no creo que sea bueno pensar en lo que va a pasar. Ahora llega la pretemporada y toca sufrir, porque se sufre. Vamos a arrancar el Súper Rugby, hay muchos partidos seguidos y no hay descanso. Vamos a tener que jugar muchos minutos todos los jugadores porque está el Mundial encima e imagino que Mario Ledesma va a querer rotar a los jugadores para que descansen, que no lleguen tan cargados. Ahora pensaré en el Súper Rugby y luego veremos lo que pasa. 

R22 ¿Te sorprendió algo cuando trabajaste con los Pumas?
L.P.: Una cosa que me sorprendió mucho la primera vez que entrené con ellos, la velocidad a la que ejecutan todo. Los gestos, la táctica y a técnica. Nico Sánchez, que juega de 10, tiene una velocidad para pensar el espacio, ver dónde está, qué hacer y cómo pasar al pibe que va a romper la línea. Eso me sorprendió mucho.

R22.- ¿Te dieron algún consejo?
L.P.: Siempre que entrenamos los jugadores referentes de tu posición te tratan de ayudar. Cuando llegamos Guido Petti vino y nos dijo ‘ché quieren que repasemos todos los lines-out porque no quiero que Mario los putee’. No es que sea exigente, es que no le gusta que nos equivoquemos. Mario nos aprieta con razón. 

R22.- ¿te ves cuando un Mundial contra España?
L.P.: Ojalá juegue un Mundial contra mis amigos, porque tengo un montón que juegan con España como Munilla, Facundo López, Mendoza, Koke Ortiz… Son mis amigos y jugar contra ellos no sé si sería bueno o malo. Yo soy de la generación del 98. 

R22.- En las Leons también amigas.
L.P.: Sí, de las chicas he jugado hasta los 16 con Carmén Rodera y con Lucía Díaz. 

R22.- ¿Te veremos jugando en la Liga española?
L.P.: Ofertas tengo porque Tiki me llama todos los años… ¡Ja, ja, ja! 

1 comentario

1 comentario

  1. Avatar

    Jaime Díaz

    23 enero, 2019 en 8:52 am

    Lucas, desde muy pequeño ha tenido un gran corazón, consciente de su envergadura, intentaba no lastimar en los contactos a sus rivales, que con su misma edad, tenían la mitad de tamaño. Es un orgullo para todos los Rinos majariegos ver su progresión y enorme futuro, siempre que vuelve a España se pone a disposición del club para ayudar y enseñar a las diferentes categorías. Grande Lucas!! Te queremos.

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