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Ahora o nunca

©Casa S.M. El Rey

Puede que estemos viviendo la etapa más dorada del rugby español. El otro día – durante la recepción del Secretario de Estado para el Deporte: José Ramón Lete a las Leonas por su nuevo título de Campeonas de Europa – pensaba: “Nunca había visto tantos medios generalistas haciéndose eco del oval”. Ahora todo ha cogido una dimensión enorme y más con la presencia de S.M. El Rey Felipe VI. Porque los que estamos en el día a día muchas veces nos cegamos con nuestro pequeño mundo y no somos capaces de abrir nuestra mirada al resto de gente que aún no ha descubierto ésta nuestra bendita locura que es el Rugby. Algo debemos estar haciendo bien y lo más importante es que tenemos que aprovechar esta ola para dejar un poso – un legado – que nos catapulte a un mejor escenario.

Los Leones afrontan el último paso que nos separa de Japón. Con la pequeña ayuda que nos han prestado los amigos rusos impidiendo el bonus ofensivo de Los Robles y la cómoda victoria ante Alemania: Estamos a sólo 3 puntos de la Copa del Mundo. No será fácil. Habrá que lidiar – aparte de con el rival – con nosotros mismos. Con la presión y la responsabilidad. Pero España tiene en su mano volver a la élite del rugby mundial por méritos propios. Ha sido un camino largo. Una travesía que ha durado 20 años y ya podemos ver el final del desierto. Alemania fue un trámite  y Bélgica es nuestro último escollo. Comparaba Santiago Santos el camino a Japón con la ascensión a una montaña. Hemos pasado la parte más complicada, pero según subes los pasos son más complicados.

Estamos preparados para dar ese último paso. El rugby español se ha ganado – por mérito propio – estar entre la élite. Han sido muchos años, muchos fracasos, muchas malas decisiones, otras no tan malas pero con poco margen de maniobra. Ahora hay que lidiar con todo esto.

¿Se hacen una composición de la imagen? Nuestro rugby está en el mejor momento. Tenemos problemas, por supuesto, pero también tenemos voluntad, capacidad y ganas de solucionarlos. Es ahora, o nunca cuando debemos asentar las bases que nos garantice un futuro brillante para nuestra ovalada. Estar en Japón es como ganar el Mundial para nosotros como decía el presidente Feijoo a As. Y tiene razón. Todo lo que supondrá para el desarrollo de nuestro deporte da vértigo y deberemos ser capaces de gestionar un nuevo escenario. Un nuevo proyecto porque si llegar ha sido difícil no nos podemos hacer una idea de lo complicado que es mantenerse. Que se lo digan a Portugal, a Rusia, a Canadá, incluso ahora a Rumania.

La presencia del Rey con el equipo es el símbolo, el gesto, que demuestra que nuestro rugby interesa. La portada de Marca lo demuestra. Las gradas llenas, pero sobre todo la ilusión que ha despertado un grupo de deportistas que no va dejar que nada – ni nadie – les arrebate el sueño de todos.

Director Editorial & Publicidad de La Revista 22
José Manuel Ibáñez se batió el cobre como primera línea con La Moraleja en los campos a mediados de los 90. Pepe, como se le conoce en los ámbitos más cercanos en el ámbito oval, también se encarga de las tareas de comunicación de su club de siempre y es miembro de la Junta Directiva del Alcobendas Rugby.

En 2008 decidió emprender junto a su socio y amigo Fernando Aspe la tarea de publicar la única revista de rugby nacional e internacional que existe en España. Apostaron por la calidad del formato y se jugaron sus ahorros para desarrollar un proyecto que no ha sido sencillo llevar adelante. Muchas horas, muchos viajes y demasiadas puertas cerradas para el único medio que suma casi una década poniendo en valor el rugby español.

Nueve años después la revista Desde la Línea de 22 está a punto de cumplir 100 números y se ha convertido en un referente del rugby español. Ibáñez pasa por ser, sin duda, el periodista mejor informado de nuestro deporte. Además ha trabajado y trabaja incansablemente por el rugby español abriendo puertas que estaban históricamente cerradas a nuestro deporte. Entre ellas la de marcas como Heineken, con quien se sentó a la mesa cuando su desembarco era solo una posibilidad remota. Ibáñez vale más por lo que calla, por más que a veces le gustaría contar más de lo que puede.

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